El inicio de la Semana Santa en Santander no ha llegado con el habitual sol de temporada, sino con un complejo panorama de lluvias que tiene bajo máxima alerta a los organismos de socorro. Eduard Sánchez, director de la Oficina de Gestión del Riesgo de la Gobernación, entregó un balance preocupante sobre las precipitaciones registradas este lunes, 30 de marzo, las cuales han impactado de manera crítica la movilidad y la seguridad en puntos neurálgicos de la geografía santandereana.
El municipio de San Vicente de Chucurí se sitúa hoy como uno de los epicentros de la emergencia. La fuerza de la naturaleza se manifestó con una creciente súbita de la quebrada Palermo, fenómeno que vino acompañado de múltiples deslizamientos de tierra que han puesto a prueba la capacidad de respuesta local.
Pero esto no es un hecho aislado; hacia el sur, en el área metropolitana de Bucaramanga, la quebrada Río del Hato en Piedecuesta también experimentó un aumento repentino en su caudal, generando afectaciones que ya están siendo evaluadas por equipos técnicos en terreno.
La conectividad vial, vital en este lunes de desplazamientos turísticos, se ha visto seriamente comprometida. Quienes transitaron la vía entre San Gil y la capital santandereana enfrentaron cierres parciales y riesgos inminentes debido a la caída de rocas y árboles, específicamente en las jurisdicciones de Curití y Aratoca. El panorama no es más alentador en Girón, donde el colapso de los sistemas de alcantarillado se sumó al desprendimiento de material rocoso y forestal en la vía que conduce al aeropuerto Palonegro, dificultando el tránsito de viajeros y residentes.
Ante esta coyuntura, el director de la entidad fue enfático en señalar que la Oficina de Gestión del Riesgo se mantiene en “permanente alistamiento”. La comunicación con las entidades operativas del sistema es constante, pero el llamado principal es a la prudencia ciudadana. En esta temporada de mayores lluvias, la recomendación para los santandereanos y turistas es extrema: monitorear los niveles de los ríos, evitar desplazamientos nocturnos en zonas de ladera y acatar las señales de las autoridades de tránsito.
Cabe recordar que Santander activó un amplio dispositivo de seguridad para la Semana Santa con el despliegue de más de 3.700 uniformados en todo el territorio, en una estrategia conjunta entre la Gobernación y la Fuerza Pública para garantizar la movilidad segura y la tranquilidad de residentes y turistas.
El plan contempla la presencia de más de 2.000 soldados del Ejército Nacional en corredores viales, municipios y puntos estratégicos, en articulación con autoridades locales y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, como parte de la campaña “Viaje Seguro”.
En paralelo, la Policía Nacional dispuso de 1.700 uniformados que estarán concentrados en la vigilancia de celebraciones religiosas, sitios de alta afluencia y labores preventivas para evitar alteraciones del orden público.
Las autoridades anunciaron controles permanentes en las vías, así como acciones pedagógicas lideradas por la Seccional de Tránsito y Transporte para reducir la accidentalidad.