El municipio de Sabana de Torres registra alerta naranja; el desbordamiento del río Lebrija dejó hasta el momento 167 personas afectadas y al menos 80 familias damnificadas, principalmente en el corregimiento Provincia, donde continúan las evaluaciones de daños y análisis de necesidades (EDAN).
Las aguas inundaron viviendas, cultivos y vías rurales, provocando pérdidas en siembras de palma de aceite, cítricos, yuca y plátano, base económica de decenas de campesinos que hoy intentan recuperar lo poco que quedó tras la creciente.
La emergencia también impactó la movilidad. El desbordamiento afectó la vía Ruta del Sol (PR-60), a la altura del puente del sector El Taladro, corredor clave que comunica hacia la costa atlántica, generando restricciones en el tránsito.
Entre los puntos más críticos está la escuela Boca La Tigra, donde el agua ingresó a las instalaciones y dañó pupitres, equipos y computadoras. Debido a las afectaciones, los estudiantes no podrán asistir a clases el próximo lunes.
Otras zonas con daños reportados incluyen Provincia, el centro poblado rural Doradas, asentamiento Doradas, Puertos Santos, Boca La Tigra, Puerto Limón, Caribe, Irlanda, Villa Eva, Puerto López, Barranco Colorado y Aguas Negras, entre veredas, escuelas y caseríos.
La atención está a cargo del Consejo Municipal de Gestión del Riesgo (CMGRD), bomberos voluntarios y la Defensa Civil, organismos que trabajan en evacuaciones, entrega de ayudas y monitoreo de zonas de alto riesgo.
El alcalde Darío Buchenicow explicó la magnitud de la situación: “Provincia, Los Santos y Doradas están completamente inundados. A varias zonas no hemos podido llegar porque no hay paso por las vías, todo está anegado”, afirmó. Varias familias alcanzaron a resguardar sus animales en zonas altas, mientras la Policía ayudó a salvar algunos bovinos. Sin embargo, campesinos que no se encontraban en sus fincas al momento de la creciente perdieron todo su ganado y pertenencias.
Mientras continúan las lluvias, los habitantes adelantan labores de limpieza para sacar barro y lodo de sus viviendas. Algunos han elevado camas y enseres para intentar secar lo que quedó bajo el agua, en medio de la incertidumbre por nuevas crecientes.
Las autoridades mantienen el monitoreo permanente del río Lebrija y hacen un llamado a la comunidad a reportar emergencias y seguir las recomendaciones de prevención.