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Un grave hecho de violencia ocurrido en Europa mantiene en alerta a la comunidad católica de Santander. La Diócesis de Barrancabermeja confirmó que el sacerdote colombiano Rodrigo Grajales Gaviria, de 45 años, oriundo de Puerto Berrío, Antioquia; fue víctima de un ataque con arma blanca en el centro histórico de la ciudad de Módena, en Italia, donde realizaba labores pastorales.
El ataque se registró en la mañana del 30 de diciembre, cuando el religioso cumplía su rutina diaria en una zona conocida más por sus fachadas románicas y tranquilas plazas que por hechos criminales.
Según el reporte de las autoridades italianas y la agencia ANSA, el agresor lo hirió en el lado izquierdo del cuello y luego huyó sin llevarse ninguna pertenencia, lo que descartó rápidamente la hipótesis de un robo.
El sacerdote fue trasladado de urgencia al Hospital Baggiovara, donde debió ser sometido a una cirugía de emergencia debido a la gravedad de la herida, la cual según los médicos estuvo a milímetros de comprometer organos vitales.
Gracias a la rápida reacción de transeúntes, servicios de emergencia y personal médico, su vida fue salvada. Tras varios días de hospitalización, el padre Grajales Gaviria mostró una evolución favorable y actualmente se encuentra fuera de peligro y en recuperación en casa, confirmó la Arquidiócesis de Módena-Nonantola, que ha acompañado permanentemente su proceso.
En cuestión de días, la investigación tomó un giro contundente. La policía italiana determinó que se trató de un ataque deliberado con intención de matar.
El 1 de enero, las autoridades capturaron a un hombre de 29 años como presunto responsable, el móvil del atentado sigue bajo investigación, aunque la Diócesis de Barrancabermeja indicó que el agresor sería una persona con problemas mentales.
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Durante su hospitalización, el sacerdote recibió el acompañamiento de la Arquidiócesis, la comunidad parroquial, autoridades locales y múltiples mensajes de solidaridad desde Italia y el exterior.
La Diócesis de Barrancabermeja reiteró su rechazo absoluto a toda forma de violencia, expresó su cercanía con el padre Rodrigo y su familia, y aseguró que mantiene una cadena permanente de oración por su bienestar y su pronto regreso al ejercicio pleno del ministerio sacerdotal.