En la mayoría de los hogares, la mesa se convierte en el punto de encuentro diario de las familias. Allí, sobre platos que parecen inofensivos, se sirven los alimentos que nutren a millones de personas. Pocos se detienen a pensar en el origen de esos utensilios, la cerámica, un material tradicional, resistente y ampliamente usado.
Sin embargo, detrás de su apariencia simple y cotidiana, podría esconderse un riesgo silencioso que pasa desapercibido para la mayoría.
Productos de cerámica podrían contener metales pesados
En la elaboración antigua de cerámica, particularmente durante el proceso de esmaltado, en ocasiones se empleaban materiales que contienían metales pesados. Este recubrimiento aportaba brillo y mejoraba la apariencia del producto final; sin embargo, si no se manejaba adecuadamente, los metales pesados podrían desprenderse y pasar a los alimentos o bebidas, lo que representa un riesgo para la salud.
Pero, con el avance tecnológico, la cerámica moderna suele usar esmaltes sin plomo o con bajo contenido para cumplir normativas internacionales, como las de la FDA en Estados Unidos, la CE en Europa y las GB en China.
Por su parte, el Ministerio de Salud y Protección Social, en un análisis de impacto normativo publicado en 2020, advierte que estos productos pueden representar un riesgo si no cumplen condiciones técnicas adecuadas durante su fabricación.
De acuerdo con el documento oficial, “gran parte de sus vidriados y decoraciones, son formulados con material compuesto por cuarzo, feldespato y caolín, entre otros, que por su naturaleza pueden contener Plomo, y en algunos casos Cadmio” . Estos metales pesados, al ser usados en los procesos de producción, pueden generar riesgos cuando las condiciones no son óptimas.
El Ministerio señala que el problema surge especialmente cuando hay fallas en el proceso productivo: “si dicha formulación es inadecuada o el proceso de cocción durante la producción es insuficiente, el vidriado y la decoración en las superficies que estén en contacto con alimentos o bebidas, se convierten en un factor de alto riesgo toxicológico” .
Riesgos para la salud
El documento advierte que la presencia de metales pesados como el plomo y el cadmio implica un riesgo significativo. En ese sentido, establece que “los metales pesados constituyen un riesgo considerable para la salud. Entre los más peligrosos se encuentran el Plomo y el Cadmio” .
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Sobre sus efectos, el Ministerio explica que “los metales pesados provocan serios daños en el organismo” , y detalla que el plomo puede permanecer en el cuerpo durante largos periodos, acumulándose en huesos, sangre y dientes. En el caso del cadmio, indica que “los efectos tóxicos [...] se manifiestan especialmente en los huesos y riñones” .
Además, el documento señala que la exposición a estos metales puede darse por el uso de productos domésticos: “muchos casos de envenenamiento con Plomo son causados por productos disponibles en el hogar. Una fuente de Plomo es la vajilla de cerámica vidriada” .
Frente a este panorama, el Ministerio cuenta con regulaciones que buscan proteger la salud pública mediante controles técnicos. Según el documento, la reglamentación tiene como finalidad “determinar límites permisibles de liberación de Plomo y Cadmio, como medio de protección de las personas contra riesgos que atenten contra su salud” .
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Asimismo, busca garantizar que los productos que se comercializan sean seguros: “que las vajillas y los utensilios que se comercialicen no presenten riesgos para la salud o la seguridad de la población” .
El cumplimiento de estos requisitos implica la aplicación de estándares técnicos y ensayos especializados. En este sentido, el Ministerio indica que “se deben establecer métodos de ensayo de referencia [...] los cuales se deberán realizar por laboratorios acreditados” .
Recomendaciones para consumidores
Productores de cerámica han mencionado algunas recomendaciones que los consumidores pueden poner en práctica a la hora de adquirir estos productos:
- Elegir productos marcados con "sin plomo" y "seguridad alimentaria".
- Verificar el olor, la cerámica normal no tiene olor penetrante.
- En caso de duda, también se puede adquirir un kit de análisis para comprobar el contenido de plomo en la superficie de la vajilla.