No solo pacientes con hemofilia; trasplantados también tienen barreras en el acceso a medicamentos
La Asociación Colombiana de Trasplante de Órganos en diálogo con Blu Radio advierte que cerca de 14.000 personas trasplantadas tienen dificultades para recibir los medicamentos que evitan el rechazo de los órganos.
Los pacientes trasplantados en Colombia atraviesan dificultades para acceder a los medicamentos necesarios para evitar el rechazo de los órganos, según alertó el presidente de la Asociación Colombiana de Trasplante de Órganos, el doctor Rubén Luna.
De acuerdo con el vocero, la situación hace parte de un problema estructural que afecta a todo el sistema de salud. En el caso de los trasplantados, explicó, se trata de medicamentos inmunosupresores, indispensables para impedir que el organismo identifique el órgano recibido como extraño y lo ataque. Estos tratamientos deben tomarse de manera continua y sin interrupciones.
“En este momento los pacientes no están pudiendo acceder a estos medicamentos. Eso pone en riesgo no solo la vida del injerto, es decir, del órgano trasplantado, sino también la vida del paciente”, señaló Luna. Indicó que cuando se suspende el tratamiento, pueden desencadenarse procesos inflamatorios que derivan en el rechazo del órgano y en complicaciones graves.
El panorama también impacta las decisiones médicas sobre nuevos trasplantes. Según el especialista, resulta complejo llevar a un paciente con enfermedad renal crónica en diálisis a un procedimiento de trasplante si no existe garantía de que podrá recibir los medicamentos posteriores. “Sería realizar un procedimiento exitoso quirúrgicamente, pero sin poder asegurar que el órgano funcione a largo plazo”, afirmó.
En algunos casos, explicó, los pacientes permanecen hospitalizados durante semanas mientras esperan la entrega de los medicamentos por parte de su EPS. En otras situaciones reciben una parte del tratamiento, pero no la totalidad, lo que genera incertidumbre sobre la continuidad en los meses siguientes.
Análisis de sangre
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El presidente de la asociación estimó que en el país hay entre 12.000 y 14.000 personas trasplantadas que no pueden suspender su tratamiento “ni un solo día”. Señaló que cualquier transición o cambio en el sistema de salud debe contemplar mecanismos que aseguren la continuidad de los tratamientos, no solo para esta población, sino también para pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, hemofilia o cáncer.
Sobre si la problemática se concentra en algunas EPS intervenidas por el Gobierno, Luna indicó que se trata de una situación generalizada, asociada a dificultades administrativas y financieras del sistema. “Los contratos y autorizaciones pueden existir, pero si no están respaldados por pagos, es como entregar un cheque sin fondos”, afirmó.
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En relación con casos graves o fallecimientos asociados a la falta de medicamentos, el dirigente señaló que las cifras cambian a diario y que en distintas clínicas se reciben pacientes con deterioro del órgano trasplantado tras la suspensión del tratamiento. Aunque no entregó un número consolidado, confirmó que hay personas hospitalizadas por periodos prolongados mientras esperan la dispensación.
Desde la asociación hicieron un llamado al Gobierno, al Congreso, a los jueces y a la ciudadanía para que la salud sea abordada como una política de Estado. “Las decisiones administrativas deben estar respaldadas por conceptos técnicos y científicos, tanto en su diseño como en su implementación”, concluyó Luna.