Nueva investigación revela si tomar acetaminofén en embarazo eleva riesgo de autismo en niños
El estudio fue liderado por City St George’s de la Universidad de Londres y evaluó datos de 43 estudios considerados de alta calidad metodológica.
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Una revisión científica de gran escala concluyó que el consumo de paracetamol durante el embarazo no está asociado con un mayor riesgo de autismo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) ni discapacidad intelectual en los niños.
Los resultados provienen de un metaanálisis liderado por City St George’s de la Universidad de Londres, publicado en la revista especializada The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women’s Health.
El trabajo reunió y evaluó datos de 43 estudios considerados de alta calidad metodológica, con el objetivo de revisar de manera integral la evidencia disponible sobre uno de los medicamentos más utilizados durante la gestación.
El debate sobre el uso del paracetamol en el embarazo se intensificó en septiembre de 2025, cuando el Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, planteó que este fármaco podría interferir en el desarrollo neurológico fetal y aumentar el riesgo de autismo, lo que generó inquietud entre mujeres gestantes y profesionales de la salud.
Según los autores del nuevo estudio, dichas advertencias se apoyaron en investigaciones previas con limitaciones metodológicas, que no incorporaban variables clave como antecedentes familiares, factores genéticos compartidos o comparaciones entre hermanos, elementos fundamentales para evaluar trastornos del neurodesarrollo.
Para esta revisión, el equipo investigador seleccionó exclusivamente estudios que cumplían criterios estrictos de calidad.
Un componente central del análisis fue el uso de comparaciones entre hermanos nacidos de la misma madre, un método que permite controlar factores genéticos y ambientales que suelen influir en los resultados de este tipo de investigaciones.
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Los embarazos analizados se dividieron en dos grupos: aquellos en los que la madre consumió paracetamol y aquellos sin exposición al medicamento, lo que permitió reducir sesgos asociados a características familiares y condiciones maternas preexistentes.
Los resultados consolidados mostraron que no existe una relación estadísticamente significativa entre el uso de paracetamol durante la gestación y la aparición de trastornos del neurodesarrollo en la infancia.
En total, los estudios incluidos analizaron datos de 262.852 niños evaluados para autismo, 335.255 para TDAH y 406.681 para discapacidad intelectual dentro de los análisis entre hermanos.
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En todos los casos, la exposición prenatal al paracetamol no se asoció con un aumento del riesgo.
La profesora Asma Khalil, directora del estudio y especialista en Obstetricia y Medicina Materno-Fetal, explicó que las asociaciones observadas en investigaciones anteriores “probablemente se deban a otros factores maternos, como dolor, fiebre o predisposición genética, más que a un efecto directo del paracetamol”.
Khalil señaló que el paracetamol sigue considerándose una opción segura durante el embarazo cuando se utiliza conforme a las indicaciones médicas.
Añadió que este medicamento continúa siendo la primera línea de tratamiento recomendada para el manejo del dolor o la fiebre en mujeres gestantes.
Los autores también advirtieron que evitar el uso de paracetamol en situaciones clínicas justificadas puede implicar riesgos conocidos, especialmente cuando se trata de fiebre materna no tratada, una condición que puede afectar tanto a la madre como al feto.
El metaanálisis fue valorado por científicos externos. El profesor Ian Douglas, de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, calificó el trabajo como una revisión sistemática “oportuna y bien realizada”, destacando la exclusión de estudios de menor calidad.
Por su parte, Steven Kapp, profesor de Psicología en la Universidad de Portsmouth, señaló que los resultados refuerzan la necesidad de enfocar los esfuerzos en mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidades del desarrollo, en lugar de buscar factores de riesgo sin respaldo sólido.
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Finalmente, Grainne McAlonan, catedrática del King’s College London, afirmó que los hallazgos permiten cerrar un debate que generó amplio impacto público tras las advertencias difundidas en 2025.