Colegios enfrentan drástico cambio: padres deberán tomar medidas por horario de sus hijos
Para muchos padres de familia, este modelo representa un alivio, ya que los niños permanecen más tiempo en un entorno seguro mientras ellos trabajan.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
El regreso a clases para las familias bogotanas llegó con una novedad que muchos no veían venir, pues el modelo educativo en los colegios públicos cambió y los ajustes tendrán efectos directos en el día a día de los jóvenes y en el funcionamiento de los hogares.
El pasado lunes 26 de enero, más de 680 mil alumnos regresaron a las aulas en 412 instituciones oficiales, en medio de anuncios que anticipaban cambios importantes en los horarios escolares.
La bienvenida oficial estuvo encabezada por el alcalde Carlos Fernando Galán y la secretaria de Educación, Isabel Segovia, quienes destacaron la preparación del Distrito para garantizar condiciones de bienestar, seguridad y acompañamiento integral desde el primer día de clases. Sin embargo, el foco no solo estuvo en el retorno a las aulas, sino en lo que viene para el sistema educativo de la ciudad.
Uno de los anuncios centrales fue la expansión del modelo de jornada única (JU), una modalidad que implica que los estudiantes permanezcan más tiempo en el colegio. Según explicó el alcalde, el porcentaje de matrículas en jornada única pasó del 21 % al 26 %, y la tendencia es que más instituciones se sumen a este esquema.
Este cambio supone un ajuste significativo para las familias, especialmente para quienes estaban acostumbradas a jornadas divididas entre la mañana y la tarde. En la práctica, la JU elimina los turnos y establece un solo horario extendido, con mayor carga académica y actividades complementarias.
La jornada única busca fortalecer la calidad educativa y reducir la deserción escolar, pero también redefine la rutina diaria de los estudiantes. Entre sus principales componentes se encuentran:
Para muchos padres de familia, este modelo representa un alivio, ya que los niños permanecen más tiempo en un entorno seguro mientras ellos trabajan. Para otros, implica reorganizar tiempos, transporte y dinámicas familiares.
Durante el balance del inicio del año escolar, el alcalde también se refirió a otro factor que impacta directamente el calendario académico: los paros y las movilizaciones. De acuerdo con cifras oficiales, entre 2012 y 2024 los estudiantes de colegios públicos perdieron 185 días de clase por estas situaciones.
La buena noticia, según la Alcaldía, es que esa cifra viene en descenso: 12 días perdidos en 2024 y seis en 2025. Para la administración distrital, la estabilidad en el calendario y la ampliación de la jornada única son claves para mejorar el desempeño académico y ofrecer trayectorias educativas más sólidas.
Publicidad
El mensaje para los padres es claro: el sistema educativo de Bogotá avanza hacia jornadas más largas y estructuradas, y adaptarse a ese cambio será parte del nuevo reto escolar.