Este es el impresionante río de sangre que queda en Colombia: es sensación entre los viajeros
Un fenómeno natural ha empezado a cautivar a viajeros y turistas. Se trata de un río cuyas aguas adquieren un tono rojo intenso, creando un paisaje que parece sacado de una pintura.
Se estima que en Colombia hay unos 42 ríos, aproximadamente, los cuales se agrupan en cinco vertientes hidrográficas principales, Caribe, Pacífico, Amazonas, Orinoco y Catatumbo. Algunos de los ríos más importantes son el Magdalena, el Cauca, el Amazonas y el Orinoco. Pero hay uno que llama mucho la atención de quienes lo visitan por su particular color, es conocido como el 'río de sangre'.
En medio de la selva amazónica, un fenómeno natural ha empezado a cautivar a viajeros de todo el mundo. Se trata de un río cuyas aguas adquieren un tono rojo intenso, creando un paisaje que parece sacado de una pintura.
Este es el impresionante río de sangre en Colombia
El llamado 'río de sangre' se encuentra en el corazón de la región amazónica, cerca de los Cerros de Mavicure, tres formaciones rocosas en el horizonte que resguardan historias ancestrales de las comunidades indígenas locales.
En este entorno, se ubica el Caño San Joaquín, el cual alberga el impresionante río rojo. Su color es producto de los minerales del suelo y la vegetación que lo rodea, transforma el entorno en un escenario mágico, especialmente cuando los rayos del sol se reflejan sobre su superficie.
Caño San Joaquín.
Fotos: Tomadas de @joelgamezguainia en Instagram.
Este rincón del país se ha convertido en una parada obligada para quienes buscan destinos poco conocidos. El lugar ofrece una experiencia de conexión con la naturaleza, paseos en canoa, caminatas entre la selva, avistamiento de fauna y flora, y un encuentro con culturas locales que mantienen vivas sus tradiciones.
¿Cómo llegar al río de sangre?
Llegar al llamado 'río de sangre' es una aventura, pues, desde Bogotá, el viaje comienza con un vuelo hasta Inírida, capital del departamento de Guainía, una región selvática en el oriente colombiano. Una vez allí, hay que emprender una travesía fluvial de aproximadamente una hora y media en lancha rápida hacia el sur, navegando por los ríos Inírida y Guaviare hasta llegar al Caño San Joaquín.
El recorrido, además de ser parte de la experiencia, permite apreciar la naturaleza de la selva amazónica, sus sonidos, su vegetación y la vida que alberga. Visitar este lugar es adentrarse en un paraíso natural que combina aventura, espiritualidad y belleza. Además, es uno de los destinos más fascinantes para los amantes del ecoturismo y los turistas.