Joven murió a los 17 años luego de que médicos confundieran su cáncer con ansiedad
Durante casi dos años, los síntomas de una adolescente fueron atribuidos a ansiedad y cambios propios de la edad sin saber que su diagnóstico sería otro.
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Una adolescente de 17 años, identificada como Isla Sneddon, falleció tras ser diagnosticada tardíamente con cáncer de mama, luego de que durante casi dos años sus síntomas fueran atribuidos a ansiedad. Los hechos fueron en Escocia, en la ciudad de Airdrie según revelaron medios internacionales.
Los primeros signos aparecieron en julio de 2022, cuando la joven comenzó a experimentar dolor persistente en el pecho y la aparición de un bulto. En repetidas consultas médicas, los profesionales descartaron la posibilidad de una enfermedad grave y señalaron que los síntomas podían estar relacionados con ansiedad, estrés o cambios hormonales propios de la adolescencia.
Durante ese periodo, no se le practicaron estudios especializados como biopsias o exámenes oncológicos que permitieran descartar de manera definitiva un cáncer. Fue solo tiempo después, cuando otro médico decidió profundizar en el caso, que se ordenó una biopsia.
El resultado confirmó que Isla padecía un cáncer de mama agresivo que ya se había extendido a órganos vitales como los pulmones, el corazón y los ganglios linfáticos. Para entonces, la enfermedad se encontraba en una fase avanzada e incurable.
La joven falleció en marzo de 2025, meses después de recibir el diagnóstico correcto, generando conmoción y cuestionamientos sobre los protocolos de atención médica para niños y adolescentes.
El caso de Isla Sneddon ha provocado una fuerte reacción pública, especialmente por la minimización de síntomas graves en pacientes jóvenes y la tendencia a atribuirlos a problemas emocionales sin una evaluación médica exhaustiva.
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Tras su muerte, la familia impulsó una iniciativa conocida como Isla’s Law, que busca modificar las normas de atención sanitaria para que menores de edad con síntomas potencialmente graves sean evaluados con la misma urgencia y rigurosidad que los adultos, evitando retrasos fatales en diagnósticos de cáncer u otras enfermedades graves.
Además se mencionó la necesidad de revisar los prejuicios médicos relacionados con la edad y la salud mental, así como la importancia de escuchar y analizar los síntomas reportados por pacientes jóvenes.
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