En su reflexión dominical, el pastor Andrés Corson llamó a la iglesia a recuperar la reverencia por la presencia de Dios, inspirándose en Juan 2:16: “No conviertan la casa de mi Padre en un mercado”. Explicó que Jesús actuó con celo santo al expulsar a los mercaderes del templo porque el lugar de adoración había sido contaminado por intereses egoístas, perdiendo su esencia espiritual.
El pastor también enfatizó que la adoración no es un relleno dentro del culto, sino el camino que Dios estableció para entrar a su presencia. Recordó: “Entren por sus puertas con acción de gracias y por sus atrios con alabanza” (Salmos 100:4), señalando que el cuerpo, el alma y el espíritu deben alinearse para experimentar una verdadera comunión con Dios. “La alabanza es el sendero que Dios trazó para entrar a su presencia”, afirmó, advirtiendo contra la familiaridad irreverente que apaga la sensibilidad espiritual.
Finalmente, Corson diferenció entre quienes consumen la iglesia y quienes son consumidos por ella: “Una cosa es ser consumidor, otra es que el celo por la casa de Dios te consuma”. Concluyó recordando las palabras de Jesús: “Destruyan este templo y en tres días lo levantaré” (Juan 2:19), señalando que la señal suprema del amor de Dios no es un espectáculo, sino la muerte y resurrección de Cristo, que llaman a una vida de entrega total y adoración genuina.
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