La vida como sal y luz: reflexión dominical de monseñor Rafael de Brigard
Monseñor Rafael de Brigard invita a vivir como sal y luz del mundo, irradiando buenas obras, alegría y fe para iluminar y transformar la vida propia y de los demás.
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En su reflexión dominical, monseñor Rafael de Brigard invitó a los oyentes a hacer una pausa en la vida diaria para escuchar la palabra de Dios y meditar sobre su propio caminar espiritual. Recordó que, como discípulos, estamos llamados a vivir con sentido y propósito, siguiendo las enseñanzas de Jesús y aplicando la fe en nuestra vida cotidiana. Citando el Salmo 111, destacó que “en las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo”, recordando que la bondad, la misericordia y la justicia son la base de una vida significativa y luminosa.
El centro de su mensaje giró en torno a las imágenes del Evangelio de San Mateo 5:13-16: “Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo”. Explicó que la sal da sabor y preserva, mientras que la luz ilumina y guía. De esta manera, una vida auténticamente cristiana debe irradiar alegría, esperanza y amor, no solo para beneficio propio sino también para iluminar y transformar la vida de los demás. Monseñor de Brigard enfatizó que la verdadera influencia se ejerce con acciones concretas: “Háganse luz con las buenas obras”, enseñando que las obras de bondad y misericordia son el reflejo visible de la fe.
Finalmente, exhortó a cada persona a cuidar su propia vida espiritual y familiar, haciendo de cada hogar un espacio de luz y calor, capaz de atraer y bendecir a los demás. Como afirmó, “la tarea de los cristianos… es ser una presencia clara, potente y amorosa de Dios en el mundo”.