El incidente ocurrió a comienzos de este mes en Los Ángeles, cuando un cargador portátil que permanecía conectado explotó mientras ella dormía, desatando llamas que perforaron el colchón y le provocaron quemaduras químicas en el brazo y parte del cabello.
El fuego no solo se propagó con rapidez, sino que dejó a Nevel incomunicada en un momento crítico. Su teléfono estaba enchufado al mismo dispositivo que estalló, lo que ocasionó un sobrecalentamiento que inutilizó el aparato justo cuando necesitaba pedir ayuda. Sin posibilidad de marcar al 911, la reportera salió al balcón de su vivienda alrededor de las cinco de la mañana y comenzó a gritar desesperadamente hasta que varios vecinos escucharon sus llamados y alertaron a los servicios de emergencia. Minutos después, los equipos de rescate llegaron al lugar.
La periodista relató que la intervención de una manta ignífuga resultó decisiva para evitar daños mayores. El objeto, que había recibido como regalo de su padre, le permitió contener el avance de las llamas antes de que el incendio se extendiera por la habitación. “Sinceramente, me salvó la vida”, aseguró más tarde en sus redes sociales, donde compartió imágenes de los daños y lanzó una advertencia directa a sus seguidores.
“Mi cargador portátil explotó en mi cama. Todo se incendió. Mi colchón se quemó y se agujereó”, escribió Nevel, visiblemente afectada. Acompañó su testimonio con un llamado a extremar precauciones e incluso a dejar de utilizar este tipo de dispositivos. Aunque reconoció que durante años los empleó sin inconvenientes, sostuvo que nunca imaginó que algo así pudiera ocurrirle. “Nunca piensas que te va a pasar”, expresó.
El episodio reavivó además el debate sobre la seguridad de las baterías portátiles y otros aparatos con celdas de litio, especialmente en espacios cerrados. Tras recibir atención médica y regresar a su hogar, Nevel planteó una inquietud que rápidamente generó repercusión: “¿Y si estuviera en un avión y eso pasara?”. La pregunta alude a la creciente preocupación en torno al transporte de baterías externas en vuelos comerciales y al riesgo potencial que representan en caso de sobrecalentamiento o fallo interno.
En Estados Unidos, las advertencias sobre dispositivos con baterías defectuosas no son nuevas. En los últimos años se han producido retiradas masivas de productos por riesgos similares, lo que ha llevado a reforzar los controles de calidad y las recomendaciones de uso. Aun así, millones de personas continúan utilizando cargadores portátiles a diario para alimentar teléfonos y otros dispositivos electrónicos.
Nevel, por su parte, dice sentirse agradecida de que el incidente no haya tenido consecuencias fatales. Las quemaduras que sufrió fueron tratadas en el hospital y no ponen en riesgo su vida. Sin embargo, insiste en que su experiencia debe servir como advertencia. Recomienda no dejar estos dispositivos conectados durante la noche, mantenerlos alejados de superficies inflamables y contar con elementos básicos de seguridad en el hogar.
Lo que comenzó como una noche cualquiera terminó en una escena de emergencia que cambió su percepción sobre un objeto cotidiano. Su historia, difundida ampliamente en redes sociales, ha abierto un nuevo foco de atención sobre los riesgos asociados a la tecnología portátil y la importancia de la prevención.