Así lo explicó el general Thomas Lowin, comandante de las fuerzas terrestres de la Alianza, en declaraciones al periódico alemán Welt am Sonntag, donde detalló que el objetivo principal es fortalecer la seguridad de los países situados en el llamado flanco oriental, limítrofes con Rusia y Bielorrusia.
Según Lowin, la prioridad de la OTAN es garantizar la protección de estos Estados miembros a través de un enfoque preventivo. La idea central es reforzar la disuasión frente a un eventual ataque y, al mismo tiempo, contar con capacidades suficientes para responder de forma eficaz en caso de que se produzca una agresión. Para ello, la Alianza trabaja en el diseño de una arquitectura defensiva innovadora que combine distintas capas tecnológicas desplegadas a lo largo de la frontera oriental.
Este modelo, descrito como un sistema “multicapa”, contempla la creación de una franja altamente automatizada en las zonas más cercanas al potencial adversario. En palabras del general, se trataría de una primera barrera que cualquier fuerza hostil debería superar antes de avanzar, compuesta por dispositivos autónomos y semiautónomos capaces de operar de manera coordinada. El planteamiento busca reducir los tiempos de reacción y aumentar la eficacia de la defensa mediante el uso intensivo de nuevas tecnologías.Uno de los pilares de este sistema es la integración fluida entre sensores y medios de respuesta.
Lowin explicó que los sensores tendrían la función de identificar de forma inmediata cualquier movimiento sospechoso, transmitir la información en tiempo real y activar automáticamente los recursos asignados según los protocolos establecidos. Entre estos recursos se incluyen drones armados, vehículos de combate con distintos niveles de autonomía, plataformas terrestres no tripuladas y sistemas robotizados diseñados para operar sin intervención humana directa. Además, el proyecto contempla la incorporación de soluciones automatizadas para la defensa aérea y antimisiles, lo que permitiría crear un escudo integral capaz de hacer frente a amenazas tanto terrestres como aéreas.
De acuerdo con el general, estas tecnologías podrían transformar la guerra en tierra de una manera comparable al impacto que han tenido los drones en los conflictos aéreos en los últimos años. Lowin subrayó que estas capacidades aún se encuentran en una fase de desarrollo y despliegue progresivo dentro del marco de la OTAN. No obstante, señaló que ya se están realizando pruebas y ajustes con el fin de adaptar estos sistemas a las necesidades operativas de los países miembros situados en el este de Europa.
La iniciativa de la Alianza, sin embargo, se produce en un contexto de fuertes tensiones políticas y narrativas contrapuestas. Desde Moscú, las autoridades han reiterado en numerosas ocasiones que Rusia no tiene intención de atacar a ningún país europeo. El Kremlin sostiene que las medidas adoptadas por la OTAN responden a una percepción exagerada o deliberadamente construida de una amenaza inexistente.
En este sentido, el presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó a mediados de diciembre que en varios países europeos se fomenta entre la población el temor a un enfrentamiento inevitable con Rusia. Según el mandatario, esta visión carece de fundamento y responde a una estrategia consciente para alimentar el miedo. Putin insistió en que, incluso en los momentos más complejos, Rusia ha tratado de agotar todas las vías diplomáticas posibles para resolver disputas y conflictos internacionales. Mientras la OTAN avanza en la modernización de su postura defensiva, el debate sobre la seguridad en Europa y la percepción de las amenazas continúa marcando la agenda política y militar del continente.