El mercado inmobiliario colombiano atraviesa un cambio silencioso pero profundo. Tras un periodo de incertidumbre, las cifras más recientes muestran una recuperación sólida, pero también revelan algo que no estaba en el radar: las preferencias de vivienda están cambiando, y no todas las propiedades se venden igual ni al mismo ritmo.
Según Lesli Posada, gerente comercial de Finca Raíz, este fenómeno no se explica solo por las cifras macroeconómicas, sino por una transformación en el comportamiento de los compradores. Las ventas de vivienda nueva crecieron un 31,5 % —impulsadas por la vivienda BIS, que aumentó 37 %—, pero la verdadera protagonista del mercado es otra: la vivienda usada.
“Más del 70% de la demanda residencial hoy se está concentrando en vivienda usada”, explicó Posada en Casa BLU. “Los créditos, los subsidios y la necesidad de mudanza inmediata están llevando a los colombianos a preferir estas propiedades”.
Las razones detrás del giro: menos trámites, menos riesgo, más inmediatez
Posada señala que quienes buscan ahorro, menores trámites y un inmueble disponible de inmediato terminan inclinándose por lo usado. La vivienda nueva muestra recuperación —10 %—, pero no a la velocidad ni con la fuerza de las viviendas usadas, que crecieron 52 % en demanda.
Además, el teletrabajo cambió el mapa: muchos compradores están buscando vivienda en las afueras de Bogotá, mayor comodidad y entornos más tranquilos.
El auge inesperado: casas y ciudades intermedias
Aunque los apartamentos siguen dominando la oferta, las casas están viviendo su propio renacer. Si antes representaban el 11 % de las ventas, hoy alcanzan casi el 20 %. Los colombianos están prefiriendo espacios amplios, privados y con áreas abiertas; un reflejo claro del cambio en las rutinas después de la pandemia.
Y no solo está cambiando el tipo de vivienda: también las ciudades que más crecen como Bogotá, que sigue liderando la demanda o Medellín, Cali y Barranquilla,que mantienen su dinamismo. Sin embargo, el gran salto lo está dando el Eje Cafetero y ciudades como Pereira, Manizales y Villavicencio.
Posada explicó que “son zonas con menor costo, menos congestión y una calidad de vida que hoy buscan muchos colombianos”. Además, la Costa Caribe también está repuntando, especialmente para quienes compran con fines turísticos o de inversión.
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