Gremio textilero advierte pérdida de competitividad por guerra comercial con Ecuador
El alza del 30 % en los insumos afectaría precios de ropa, calzado, accesorios y telas tanto para Colombia como para Ecuador.
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La reciente decisión del Gobierno ecuatoriano de imponer aranceles del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia ha encendido las alarmas en la industria textil nacional, pues advierte un fuerte impacto sobre las exportaciones, la competitividad y la estabilidad del sector, en medio de un contexto regional marcado por tensiones y medidas proteccionistas.
José Gaviria, CEO de Protela, aseguró que la medida afecta directamente el flujo comercial entre ambos países. De hecho, advirtió que el encarecimiento del producto se trasladará de forma inmediata al mercado.
“Es una medida que afecta de manera importante el flujo de exportación de telas que las textileras colombianas hoy exportan a nuestro vecino país”, afirmó.
En el caso de empresas con operaciones binacionales, el impacto es aún mayor. Gaviria explicó que compañías como Protela exportan telas desde Colombia para su comercialización local en Ecuador.
“La medida del 30 % básicamente va a encarecer las telas y la comercialización del producto en un 30 %. Vamos a dejar de ser competitivos y vamos a perder mercado”, señaló, manifestando su preocupación por la pérdida de participación frente a otros proveedores internacionales.
El empresario también resaltó la importancia estratégica del mercado ecuatoriano para la industria nacional y también explicó que no solo se verán afectadas las telas, sino también las prendas de vestir, el calzado y otros productos que las marcas colombianas comercializan en Ecuador.
“Estos productos van a tener que incrementar sus precios y eso los va a hacer perder competitividad en un mercado que es clave para nosotros”, agregó.
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La respuesta de Colombia fue también imponer aranceles para Ecuador, pues respondió con la suspensión temporal de la venta de energía eléctrica a ese país y también le impuso una tasa aduanera del 30 %, igual a la impuesta horas antes por el país vecino.
A la presión externa se suma el aumento de los costos internos, especialmente el incremento del salario mínimo del 23 %, que ha elevado de manera significativa los gastos de producción. Gaviria explicó que esta situación obliga a las empresas a tomar decisiones difíciles.
El gasto laboral se incrementa sustancialmente y eso inevitablemente nos conlleva a tener que subir el precio de la tela y el precio de cada una de las prendas
Aunque por ahora las empresas han tratado de evitar despidos masivos, el directivo reconoció que la pérdida de competitividad es inevitable.
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“Esto nos va a quitar competitividad no solo en la manufactura textil, sino también en la confección de prendas de vestir y en la exportación de producto terminado a mercados del exterior”, señaló.
Finalmente, Gaviria advirtió que el incremento en los costos se reflejará directamente en el consumidor y también asegura que la industria textil ha tratado de buscar acercamientos con el gobierno actual para sensibilizar y socializar las problemáticas entorno al sector, sin embargo, tener una conversación fluida es una tarea compleja.