Empresario asesinado en la 85: su fe, su obra social y los interrogantes que deja su muerte
El homicidio del empresario Gustavo Aponte Fonnegra en la Calle 85 de Bogotá sigue rodeado de preguntas. Aunque las autoridades investigan una posible extorsión o presiones ilegales como principal hipótesis, la familia ha puesto en duda esta versión.
El asesinato del empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, ocurrido el pasado 11 de febrero en la Carrera Séptima con Calle 85, en el norte de Bogotá, ha generado conmoción nacional y una ola de reacciones en redes sociales. Los videos del ataque sicarial, que según las autoridades suman más de 50 horas de grabación recolectadas por cámaras de seguridad del sector, evidencian que el crimen fue ejecutado con precisión milimétrica. Sin embargo, más allá de la crudeza de las imágenes, la historia de vida del empresario, su profunda fe católica y su trabajo social han abierto interrogantes sobre las verdaderas motivaciones detrás de su muerte.
De acuerdo con el reporte oficial, el sicario esperó a Aponte y a su escolta, Luis Gabriel Garzón, en inmediaciones de la Calle 85. Cuando ambos descendían por una escalera hacia la vía pública, el atacante disparó en repetidas ocasiones. Peritos confirmaron que el escolta recibió tres impactos y el empresario dos. Aunque fueron trasladados de urgencia a la Clínica del Country, fallecieron pese a los esfuerzos de reanimación.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, informó que se realizó una reunión extraordinaria con la Policía Metropolitana y la SIJIN, concluyendo que el crimen fue planeado meticulosamente. Entre las hipótesis que manejan las autoridades figuran presiones ilegales o posibles extorsiones, aunque la familia ha manifestado que esta teoría no les resulta consistente.
La fe como eje de vida
Más allá de su perfil empresarial, quienes conocieron a Gustavo Aponte coinciden en resaltar su compromiso religioso y su vocación de servicio. Héctor Tobo, cantante católico y amigo cercano del empresario, lo describió en entrevista con Mañanas Blu como “un hombre excepcional, de altísimos valores morales, entregado totalmente a su misión de familia”.
“Gustavo era un hombre entregado a su esposa y a sus cuatro hijos. Un gran amigo, tremendamente generoso con los más necesitados”, afirmó Tobo. Según relató, hacía apenas diez días Aponte se había ordenado como ministro de la comunión junto a su esposa en la parroquia de la Inmaculada Concepción, donde participaba activamente.
El empresario, devoto de la Virgen de Fátima, peregrinaba constantemente en distintas comunidades católicas. “El amor de los amores para él era el Señor a través de la Virgen de Fátima”, recordó su amigo, quien añadió que Aponte atravesaba “el mejor momento de su vida” en términos espirituales y familiares.
José Gustavo Andrés Aponte Fonnegra
Foto: Instagram
Fundación y obra social en el sur de Bogotá
Uno de los aspectos menos visibles de la vida de Gustavo Aponte Fonnegra era su labor social. A través de su fundación, apoyaba a niños en condición de vulnerabilidad en el sur de Bogotá, brindando ayudas en alimentación y otras necesidades básicas.
“La fundación se dedicaba a apoyar niños en condiciones de vulnerabilidad, pero lo más lindo es que él no hacía ningún tipo de ruido sobre esto. Trataba siempre de no mostrar públicamente lo que hacía”, explicó Tobo. Además, resaltó que su generosidad trascendía la estructura formal de la fundación: “Ayudaba a sus amigos, financiaba proyectos sociales y culturales. A mí me apoyó en un concierto católico con orquesta sinfónica”. Este perfil filantrópico contrasta con la violencia de la que fue víctima, lo que ha profundizado el desconcierto entre familiares y allegados.
Las hipótesis: extorsión y conflictos económicos
Las autoridades no descartan que el asesinato esté relacionado con mecanismos de presión ilegal, como la extorsión, o incluso con disputas económicas vinculadas a su actividad empresarial. Aponte pertenecía a un grupo empresarial consolidado desde hace décadas, cuya historia —según relató Tobo— comenzó “desde ceros haciendo tapitas” y creció hasta convertirse en una compañía sólida.
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El propio amigo del empresario confirmó que, en una conversación informal, Aponte le mencionó el secuestro de un familiar años atrás, lo que podría explicar las medidas de seguridad que mantenía. Sin embargo, fue enfático en señalar que nunca le manifestó estar bajo amenaza directa. “Nunca habló de algo que lo estuviera atormentando. No lo comentó”, aseguró.
Por su parte, el padre del empresario, homónimo de su hijo, expresó entre lágrimas su dolor y exigió un cambio frente a la violencia que azota al país. “¿Por qué me lo mataron? No podemos seguir así. No hagan este mal daño en este país”, clamó públicamente.