Auge y optimismo de carros eléctricos les saldrá caro a Jeep, Fiat, Citroën y más marcas
Antonio Filosa, nuevo director general de Stellantis, calificó la decisión como un “reset” necesario para la empresa
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El auge de los vehículos eléctricos, impulsado durante años por regulaciones ambientales y ambiciosos planes de transición energética, empieza a pasar factura a los grandes fabricantes tradicionales. Stellantis, uno de los gigantes de la industria automotriz mundial y propietario de marcas como Jeep, Fiat y Citroën, anunció que asumirá un impacto de 22.000 millones de euros en sus resultados de 2025 debido al menor ritmo de ventas de autos eléctricos, especialmente en Estados Unidos.
El grupo italo-franco-estadounidense reconoció que el mercado no avanzó al ritmo previsto y que el exceso de optimismo frente a la adopción de la electrificación obligó a realizar un profundo ajuste estratégico.
Según explicó la compañía, 14.700 millones de euros de esos costos excepcionales están ligados a la revisión de su portafolio de productos en Estados Unidos, donde el mercado de carros eléctricos muestra señales claras de estancamiento.
Antonio Filosa, nuevo director general de Stellantis, calificó la decisión como un “reset” necesario para la empresa. “Es un coste elevado para un ‘reset’ estratégico de nuestra empresa”, señaló, al explicar que el 75 % de los costos están relacionados con hipótesis estratégicas que ya no se ajustan a la realidad del mercado.
El directivo reconoció que la compañía sobreestimó la velocidad de adopción de los vehículos eléctricos, no solo en Norteamérica, sino también en Europa.
En Estados Unidos, el escenario se volvió menos favorable tras cambios regulatorios impulsados por la administración de Donald Trump, que redujo las exigencias en materia de emisiones contaminantes y eliminó ayudas federales para la compra de autos eléctricos.
Este giro en la política pública frenó la demanda y dejó a varios fabricantes con inversiones adelantadas que hoy no encuentran el retorno esperado.
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El anuncio tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros. Las acciones de Stellantis se desplomaron un 27 % en la bolsa de París, cayendo por debajo de los 6 euros por título.
En el último año, la cotización del grupo se redujo a la mitad, reflejando la creciente preocupación de los inversionistas frente a la estrategia de electrificación del fabricante.
La situación financiera ya venía deteriorándose. En 2024, Stellantis registró una caída del 70 % en su beneficio neto y del 17 % en sus ventas, mientras que en el primer semestre de 2025 reportó una pérdida neta de 2.300 millones de euros.
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La compañía confirmó que los costos excepcionales anunciados llevarán automáticamente a Stellantis a cerrar el año en números rojos. Además, precisó a los analistas financieros que no se pagarán dividendos, una decisión que refuerza la magnitud del ajuste que enfrenta el grupo.
Este escenario no es exclusivo de Stellantis. Fabricantes estadounidenses como General Motors y Ford anunciaron recientemente medidas similares, revisando a la baja sus ambiciones en vehículos eléctricos ante un mercado que no respondió como se esperaba.