La tensión en el Caribe ha escalado con la llegada del USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande y tecnológicamente avanzado del mundo. La Marina de Estados Unidos confirmó el martes su incorporación a la zona de responsabilidad del Comando Sur de las Fuerzas Navales, un área que abarca América Latina y el Caribe, en el marco de una declarada operación contra el tráfico de drogas.
Sin embargo, este despliegue es visto con profundo recelo por Venezuela, que lo interpreta como una maniobra de presión militar directa destinada a forzar la salida del presidente Nicolás Maduro.
El Pentágono ha enmarcado la misión en términos de seguridad hemisférica. El portavoz Sean Parnell afirmó que el USS Gerald R. Ford "reforzará la capacidad de Estados Unidos para detectar, vigilar y desarticular a los actores y actividades ilícitas que comprometen la seguridad y la prosperidad del territorio estadounidense y nuestra seguridad en el hemisferio occidental".
Esta operación se intensifica en un contexto ya caldeado. La administración de Donald Trump informó que, desde principios de septiembre, ha ejecutado una veintena de ataques en el Caribe y el Pacífico, resultando en la muerte de 76 presuntos narcotraficantes. Estas cifras, sin embargo, han sido objeto de controversia, ya que Estados Unidos no ha presentado públicamente pruebas que vinculen inequívocamente a todas las embarcaciones interceptadas con el tráfico de drogas o que demostraran una amenaza directa.
Una fortaleza flotante que altera el equilibrio
Para Caracas, la llegada del Ford no es una simple patrulla, sino una demostración de fuerza abrumadora. El temor venezolano se fundamenta en la capacidad ofensiva sin parangón del buque.
Aunque el portaaviones dispone de robustos sistemas de defensa aérea, su verdadero poder reside en su ala aérea: puede embarcar más de 75 aeronaves, principalmente cazabombarderos F/A-18 Super Hornet.
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Este detalle no es menor. Con la sola presencia de este buque, la flota estadounidense desplegada en la región cuenta con más aviones de combate que toda la Aviación Nacional Bolivariana de Venezuela, que, según los balances militares, opera una flota combinada de aproximadamente 39 cazas entre modelos F-16 y Sukhoi Su-30.
El Ford no navega solo. Lidera el Grupo de Ataque de Portaaviones 12, escoltado por una formidable flotilla de tres destructores de misiles guiados clase Arleigh Burke: el USS Mahan, el USS Winston S. Churchill y el USS Bainbridge.
¿Qué hace tan letal al USS Gerald R. Ford?
Considerado por la propia Armada de EE.UU. como “la plataforma de combate más capaz, adaptable y letal del mundo”, el Ford es el primero de una nueva clase de superportaaviones, diseñado para reemplazar a la veterana clase Nimitz.
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Puesto en servicio en 2017 tras superar numerosos desafíos técnicos y sobrecostos, el buque es una maravilla de la ingeniería naval:
- Poder y Tamaño: Desplaza más de 100.000 toneladas y mide 334 metros (1.100 pies) de eslora.
- Reactores Nucleares: Está impulsado por dos reactores nucleares de nuevo diseño que generan tres veces la potencia eléctrica de sus predecesores.
- Automatización: Opera con una tripulación de casi 4.600 personas (incluyendo el personal del ala aérea), un 20% menos que la clase Nimitz, gracias a sistemas más eficientes.
La verdadera revolución del Ford está en su cubierta de vuelo. La potencia eléctrica adicional le permite operar el Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aeronaves (EMALS). Este sistema, que usa imanes en lugar del tradicional vapor, lanza los aviones con mayor velocidad, permitiéndoles despegar con más combustible y armamento pesado, lo que incrementa drásticamente su letalidad y alcance.
Este principio electromagnético se aplica también a los 11 ascensores de armas avanzados, que mueven municiones a la cubierta de vuelo mucho más rápido que los sistemas hidráulicos.
Un historial reciente
Aunque comisionado en 2017, el Ford no realizó su primer despliegue hasta 2022, debido a los años que la Armada necesitó para solucionar problemas en sus sistemas de nueva generación. Su primer despliegue de combate real ocurrió en 2023, cuando fue enviado al Mediterráneo oriental como señal de disuasión tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre.
Un detalle relevante es que el Ford, por el momento, no transporta el caza furtivo más reciente de la Armada, el F-35C, ya que requiere modificaciones futuras para operar con esta aeronave de quinta generación. Su principal brazo armado sigue siendo el F/A-18 Super Hornet, un caza bimotor capaz de portar una vasta gama de misiles y bombas guiadas.