En medio de la tensión diplomática que rodea el envío de ayuda humanitaria a Cuba, la misión internacional “Nuestra América” elevó el tono de su mensaje político. Desde los micrófonos de Blu Radio, el coordinador de la Internacional Progresista, David Adler, afirmó que “hay que recuperar el Mar Caribe como zona de paz”, en referencia al papel estratégico de la región.
Según Adler, la iniciativa busca evitar que el Mar Caribe se convierta en escenario de confrontaciones geopolíticas. “Es importante no dejar convertir el Mar Caribe en un mar de su acción militar”, sostuvo, en alusión a la influencia de Estados Unidos en la región. En ese sentido, insistió en la necesidad de promover la región como espacio de integración y no de tensiones.
El vocero explicó que el convoy humanitario tiene como primer objetivo entregar ayuda básica a la isla. “El primer objetivo es hacer llegar ayuda humanitaria: comidas, medicamentos y, sobre todo, paneles solares”, detalló. De acuerdo con Adler, también buscan acompañar al pueblo cubano frente a lo que calificó como un intento de aislamiento internacional.
“El segundo objetivo es estar con el pueblo cubano, al que quiere aislar Estados Unidos”, afirmó durante la entrevista. La iniciativa, organizada por una coalición de movimientos internacionales, prevé llegar a La Habana el próximo 21 de marzo por aire, mar y tierra. El cambio de flotilla a convoy responde, según explicó, a ajustes estratégicos para garantizar la entrega de la ayuda.
Sobre los permisos y el tránsito marítimo, Adler aseguró que no contemplan solicitar autorizaciones adicionales. “No veo por qué pedir permisos, porque estamos pasando por aguas internacionales”, indicó. Añadió que están preparados para asumir “ciertos riesgos políticos” con tal de cumplir la misión humanitaria hacia Cuba.
El coordinador también se refirió al embargo impuesto hace más de seis décadas contra la isla. “El bloqueo tiene más de 60 años”, recordó, y sostuvo que esta política ha sido cuestionada por numerosos países. En su opinión, se trata de una medida que afecta la autodeterminación y el comercio internacional del país caribeño.
Adler reconoció que Cuba enfrenta desafíos internos, pero subrayó que ningún país debería “supervisar qué llega o no a un país”. Asimismo, afirmó que existe un amplio rechazo internacional frente a lo que calificó como un acto violento en términos económicos. La misión “Nuestra América” se mantiene en pie en medio de un contexto diplomático sensible en el Caribe.