El presidente republicano Donald Trump aseguró que Estados Unidos no abandonará Venezuela y que retendrá “toda la autoridad” hasta que se cumplan sus exigencias, tras una operación militar que, según sus palabras, permitió la captura de Nicolás Maduro en Caracas.
En una rueda de prensa realizada desde Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, Trump calificó la acción como un despliegue de fuerza “nunca antes visto desde la Segunda Guerra Mundial”, y sostuvo que fue una operación ejecutada con precisión por las Fuerzas Armadas estadounidenses en coordinación con agencias de seguridad. Afirmó que el operativo se realizó sin bajas ni pérdidas de equipo, y que dejó “totalmente incapacitado” al régimen venezolano.
Trump dijo que Maduro y su esposa, Cilia Flores, enfrentarán a la justicia estadounidense por terrorismo y narcotráfico, y aseguró que ambos ya se encuentran bajo custodia en territorio de Estados Unidos. Según el exmandatario, el régimen lideraba una red criminal responsable del tráfico masivo de drogas y de la expansión de organizaciones como el Tren de Aragua.
El expresidente afirmó que su administración gestionará el proceso hasta lograr una transición “juiciosa y minuciosa”, con el objetivo de garantizar paz, libertad y justicia para el pueblo venezolano. Añadió que el embargo petrolero y la presencia de la Armada de Estados Unidos se mantendrán vigentes hasta que se cumplan sus condiciones.
Trump también señaló que grandes empresas internacionales estarían listas para invertir miles de millones de dólares en la recuperación de la infraestructura petrolera venezolana, y advirtió que Estados Unidos está preparado para ejecutar una segunda ola de ataques si fuera necesario.
Además, aseguró que ningún presidente de Estados Unidos había logrado ejecutar una operación de esta magnitud, combinando el uso del poder militar con agencias de aplicación de la ley para capturar a un jefe de Estado extranjero en funciones, sin bajas estadounidenses y sin pérdida de equipo.
Según dijo, se trató de un despliegue coordinado “perfecto”, que demostró capacidades militares y operativas que, en sus palabras, “ninguna otra nación del mundo puede igualar”.
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Finalmente, sostuvo que esta estrategia forma parte de una renovada aplicación de la Doctrina de Monroe y aseguró que el dominio estadounidense en el hemisferio occidental no será cuestionado.