Así reparten el Cauca las disidencias de ‘Iván Mordisco’: estructuras, cabecillas y poder bélico
Un informe de inteligencia militar conocido por Blu Radio deja en evidencia la reorganización de las disidencias bajo el mando de alias ‘Iván Mordisco’ en el departamento del Cauca, sus estructuras y sus más peligrosos cabecillas.
Así reparten el Cauca las disidencias de ‘Iván Mordisco’: estructuras, cabecillas y poder bélico
Las disidencias de las Farc al mando de alias ‘Iván Mordisco’ han consolidado en el Cauca uno de sus principales bastiones armados a través del denominado Bloque Occidental Jacobo Arenas, una estructura que articula frentes rurales, urbanos y corredores estratégicos hacia el Pacífico. De acuerdo con información de inteligencia, esta facción mantiene una presencia activa y violenta en amplias zonas del departamento, con capacidad para ejecutar atentados, controlar economías ilícitas y ejercer presión directa sobre la población civil.
En la cúspide del Bloque Occidental aparece Iván Jacobo Idrobo, alias ‘Marlon’, identificado como el principal cabecilla y uno de los hombres más peligrosos del suroccidente colombiano. Su historial incluye asesinatos de líderes sociales, reclutamiento forzado de menores y expansión territorial en Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Bajo su mando delinque un aparato armado con fuerte énfasis en acciones terroristas, uso de explosivos y guerra con uso de drones.
Uno de los hombres clave del bloque es Jaime Aguilar Ramírez, alias ‘Viejo Dionisio Rayo’, ideólogo y explosivista, señalado de haber participado en el ataque con morteros contra el Palacio de Nariño en 2002. Actualmente, coordina acciones simultáneas, incluyendo el uso de drones y vehículos cargados con explosivos, lo que ha elevado el nivel de amenaza contra la Fuerza Pública y la población civil en el Cauca.
Así reparten el Cauca las disidencias de ‘Iván Mordisco’: estructuras, cabecillas y poder bélico
En el componente financiero aparece Geovanny Gómez, alias ‘Mahecha’, cabecilla de finanzas, quien articula el narcotráfico, la extorsión, el secuestro y la minería ilegal. Su estructura controla producción y rutas de cocaína con destino a mercados internacionales, además de lavado de activos mediante inversiones en bienes y negocios, lo que sostiene la operación armada en municipios caucanos clave.
En el territorio caucano delinquen varias estructuras subordinadas. La estructura ‘Jaime Martínez’, bajo el mando de alias ‘Jairo Ramírez’ o ‘Jairito’, concentra su accionar en Suárez, Buenos Aires, Morales y Cajibío, controlando corredores hacia el Pacífico y regulando economías ilícitas como el narcotráfico, la minería ilegal y el mercado de marihuana. Esta facción ha ejecutado ataques con explosivos y drones, generando desplazamientos forzados y un esquema de “gobernanza armada” sobre comunidades rurales.
Otra de las estructuras más violentas es la ‘Dagoberto Ramos Ortiz’, liderada por Alex Vitongo Andela, alias ‘David’ o ‘Mípez’, responsable de atentados con carros bomba, asesinatos selectivos de líderes sociales y reclutamiento forzado de menores. Su influencia se extiende por municipios del norte del Cauca, donde también cobra “peajes” al narcotráfico y mantiene secuestros y extorsiones sistemáticas.
Imagen de referencia
Foto: AFP
En el sur del departamento actúa la estructura ‘Carlos Patiño’, comandada por Jhon Alexander Jiménez, alias ‘Zamora’, señalada de secuestros masivos, incluido el plagio de 29 uniformados, ataques en El Plateado, Argelia, El Tambo y Patía, así como asesinatos de líderes sociales y menores que se negaron a ser reclutados. Su financiación proviene principalmente del tráfico de cocaína y la extorsión a campesinos y comerciantes.
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A estas se suman la estructura ‘Andrés Patiño’, con presencia en el macizo colombiano y municipios como Bolívar y La Vega; y la estructura 30 ‘Jhonnier Toro Arenas’, responsable de atentados en Timbiquí y desplazamientos masivos en la costa pacífica caucana. Ambas combinan acciones terroristas, reclutamiento de menores y control de economías ilícitas, ampliando la presión armada sobre comunidades rurales e indígenas.
El documento también advierte sobre la articulación de estas estructuras con frentes urbanos y con otros bloques, lo que refuerza la capacidad de las disidencias de alias ‘Iván Mordisco’ para sostener una ofensiva prolongada. En el Cauca, este entramado criminal se traduce en violencia persistente, control territorial ilegal y un impacto directo sobre la seguridad y la vida cotidiana de la población civil, que sigue atrapada entre el miedo, el desplazamiento y la ausencia efectiva del Estado.