Habla amiga de mujer que falleció en accidente de avión de Satena en Norte de Santander
Yadira Galeano habló en memoria de María Alejandra Avendaño, una de las víctimas del accidente del avión de Satena en Norte de Santander.
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El dolor por el accidente aéreo ocurrido en Norte de Santander, en el que murieron 15 personas que viajaban en un vuelo de Satena entre Cúcuta y Ocaña, sigue creciendo con los testimonios de quienes conocieron a las víctimas.
Una de ellas fue Maira Alejandra Avendaño, trabajadora humanitaria y líder social, cuya historia fue recordada por su amiga y colega Yadira Galeano en entrevista con Noticias Caracol.
Maira Alejandra hacía parte del Consejo Noruego para Refugiados, una organización internacional con presencia en más de 40 países que en Colombia trabaja desde hace más de dos décadas en la atención de población desplazada y comunidades en riesgo por el conflicto armado.
Según relató Galeano, Maira llevaba más de 10 años vinculada a la entidad y se había convertido en un referente por su compromiso con las comunidades del Catatumbo, Arauca y el nororiente del país.
“Fue una colega excelente, una profesional brillante, una mujer que nació para servir”, expresó Galeano durante la entrevista. Contó que Maira Alejandra se caracterizaba por su cercanía con las víctimas, su sensibilidad frente al dolor ajeno y su insistencia en buscar soluciones, incluso cuando parecía no haberlas. “Ella no se quedaba con un no. Tocaba puertas, buscaba apoyos y siempre encontraba la manera de ayudar”, añadió.
La mujer fallecida en el accidente del avión de Satena tenía su sede de trabajo en Ocaña, pero se movilizaba constantemente entre Norte de Santander y Arauca para liderar proyectos de protección y acompañar comunidades afectadas por la violencia. En el vuelo en el que perdió la vida, regresaba precisamente a Ocaña luego de cumplir compromisos laborales en Cúcuta relacionados con la atención de poblaciones en riesgo.
Galeano también relató cómo se enteraron de la tragedia. Explicó que, por razones de seguridad, la organización hace seguimiento a los desplazamientos de su personal, especialmente en zonas de alto riesgo. “Maira informó que estaba abordando el avión y, como siempre, esperábamos confirmar que hubiera llegado. Luego nos dimos cuenta de que el vuelo no había aterrizado y empezaron las incertidumbres”, dijo, describiendo el angustioso momento que vivieron antes de conocer la noticia del accidente.
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El siniestro ocurrió el miércoles 28 de enero, cuando el Beechcraft 1900 se precipitó en el sector de Playa de Belén, en el Alto el Buey, zona rural de Curasica, a pocos minutos de aterrizar en el aeropuerto de Ocaña. En el hecho murieron 13 pasajeros, además del piloto y copiloto, generando una profunda conmoción en el departamento y en el país.
Sobre cómo debe ser recordada Maira Alejandra Avendaño, su amiga fue enfática: “Tenemos que recordarla con admiración, con respeto, celebrar su vida y lo que significó para el trabajo humanitario en zonas tan complejas como el Catatumbo y Arauca. Maira fue una persona que creía que las cosas podían cambiar y trabajó incansablemente para que fueran mejores”.
Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer las causas del accidente del avión de Satena, las historias de vida de las víctimas, como la de Maira Alejandra, siguen dejando huella y recordando el impacto silencioso de quienes dedican su vida a servir a los demás.