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Mujer por poco es secuestrada bajo la promesa de un trabajo por WhatsApp en el norte del Tolima

La comerciante asegura que ya instauró la respectiva denuncia y alertó sobre los peligros que rondan en la era digital y la importancia de estar pendiente ante posibles engaños.

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Celular, referencia.
Foto: Bing Image Creator.

Una mujer, identificada como Viviana Ureña y quien se dedica a la instalación y mantenimiento de redes eléctricas, estuvo cerca de ser secuestrada luego de acudir a realizar un trabajo en Venadillo, norte del Tolima, para el que fue contactada por medio de un mensaje de WhatsApp, según relató a Blu Radio.

“Estoy dedicada al trabajo en redes eléctricas aquí en el Tolima, con experiencia en diversas empresas del departamento, el pasado 12 de julio, recibo un mensaje de texto por WhatsApp que parecía ser una oferta laboral legítima, es muy normal que nos contacten por este medio. Sin embargo, la situación tomó un giro aterrador”, comenzó narrando Viviana.

“Buenas tardes, mucho gusto, hablas con Germán de La Primavera, 4 kilómetros adelante de Palmarosa, en el municipio de Venadillo. Estamos en un proyecto de una granja porcícola y piscícola y necesitamos una persona idónea que colabore con el diseño e implementación del circuito eléctrico para la granja. Si eres la persona indicada o conoces a alguien que pueda ayudarnos, estaré agradecido. Quedo atento a tu respuesta por este medio”, decía el primer mensaje.

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La negociación, hasta ese momento, iba muy normal, según añade. Por eso, decidió comunicarse con el cliente: “Llamé al señor el día siguiente, él me aseguró que habían obtenido mi contacto y funciones a través de la Cámara de Comercio, lo que me generó una sensación de seguridad, por eso ambos acordamos encontrarnos en una vereda de Venadillo a las 4:00 de la tarde, para ir a ver de primera mano cuál era el trabajo a realizar", agregó Viviana, completando que hasta la ubicación le enviaron.

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Más tarde, según Viviana, recibió un nuevo mensaje de Germán solicitándole que le informara su ubicación al llegar a Alvarado. En ese momento, ella y su hermano ya estaban llegando a la vereda Palmarosa, a 4 kilómetros de la finca, según el GPS.

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Como no hubo respuesta vía WhatsApp por parte de Viviana, Germán le hizo una llamada: “Me indicó que me devolviera a la Y de Palmarosa para encontrarme con una persona en una moto roja, pero nosotros ya habíamos pasado ese sector, y según el GPS ya estábamos muy cerca de la finca La Primavera, a donde teníamos que llegar, pero nos dio algo de miedo, cuando preguntamos a varias personas del sector por la finca, nadie tenía conocimiento de tal propiedad, nos mencionaron otras, menos la Primavera”, apuntó.

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En ese momento, cambió la historia de un posible trabajo, por un posible secuestro, cuando reciben una llamada y les dan datos puntuales, incluso de cómo van vestidos y hasta el color del vehículo en el que se movilizan.

“Recibí una llamada de un número desconocido, una voz me dijo que eran miembros de un frente de las Farc y que nos debíamos identificar para ellos asegurarse de que no fueran de la Policía o el Ejército, de una puse en silenció el micrófono y le dije a mi hermano que diera la vuelta y acelerara, porque nos iban era a secuestrar", continúa Viviana.

"Nos devolvimos y la distancia que recorrimos de entrada nos gastamos 45 minutos, yo creo que en 15 minutos ya habíamos regresado, como le puse Mute al celular, para que no nos escucharan, ellos decían que nos iban cerrar el paso y de la nada un hombre en una moto roja nos interceptó y nos cerró la vía, no pensamos dos veces y embestimos la moto, el hombre se asustó y salió corriendo, y de una fuimos aponer la denuncia en la estación de Policía de Alvarado. Allá nos dijeron que eso no era con ellos, que era con el Gaula”, puntualizó.

El mayor Carlos Castro, comandante del Gaula de Policía Tolima (Detol), tiene conocimiento del caso y aseguró que esta modalidad de secuestro están auge, no solo en el departamento, sino en todo Colombia.

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“Esta modalidad consiste es contactar personas y hacerlas llegar a zonas rurales, alejadas de la ciudad, los bandidos, esos delincuentes la mayoría están en las cárceles, de todas las cárceles no es solamente la Picaleña, también en Cómbita, Doña Juana, y Tramacúa, ellos como si tienen acceso a internet, están todo el día buscando información y contactan a comerciantes para negocios, con ofertas atractivas los hacen ir a zonas lejanas zonas rurales, tienen gente por fuera, y la mayoría presta un servicio domiciliario, cuando el comerciante ya llega allí, le dicen que está en una zona roja que son grupos al margen de la ley pero esto es mentira", explicó.

"Luego contactan a los familiares, les dicen que están secuestrados y empiezan a llamar a los cercanos, amigos, conocidos y piden dinero por la liberación y la gente cae”, concluyó el mayor Castro.

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