La Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia le exigió al ELN y al Clan del Golfo —que se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia (EGC)— respetar los derechos y la vida de la población civil en el departamento del Chocó.
La solicitud fue emitida luego del inicio de un nuevo paro armado, el tercero en lo que va del año, que ha afectado gravemente la movilidad de al menos 15.000 personas en la región, quienes no pueden desplazarse por carreteras ni ríos.
La situación ha generado una profunda preocupación entre organizaciones nacionales e internacionales, especialmente por el riesgo humanitario que enfrentan comunidades históricamente afectadas por el conflicto armado.
Desde la Diócesis de Quibdó, la Iglesia Católica también alzó su voz, rechazando de manera categórica cualquier acción armada que implique confinamiento, desplazamiento o restricciones a la libertad de movimiento, y lanzó un llamado urgente a los actores armados, al Gobierno Nacional y a la comunidad internacional.
Llamado de la Iglesia:
A ELN y EGC (Clan del Golfo):
- Cesar la violencia contra la población civil.
- Cumplir con el Derecho Internacional Humanitario.
- Detener toda estrategia de guerra que vulnere derechos como la vida, salud, educación, propiedad y libre movilidad.
Al Gobierno nacional:
- Garantizar la seguridad y la paz de forma permanente en el departamento.
- Implementar el Acuerdo de Paz.
- Neutralizar las acciones ilegales de los grupos armados.
- Proteger de manera efectiva a la ciudadanía del Chocó.
A organismos internacionales:
- Realizar monitoreo y seguimiento constante a la situación de derechos humanos.
- Velar por la protección de líderes sociales, defensores de derechos humanos y población civil en riesgo.
El llamado fue respaldado por el obispo de Quibdó, Monseñor Wiston Mosquera Moreno, quien reiteró la urgencia de no claudicar en el compromiso de construir paz y de acoger el llamado del Papa Francisco para promover el diálogo y la amistad social.