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Las escuelas de Suecia dan marcha atrás y vuelven a los libros físicos

Es interesante ir encontrando el momento de la tecnología. Las posiciones extremas siempre conducen a dificultades innecesarias.

Alberto Linero
Alberto Linero
Foto: Instagram @PLinero

La tecnologíaes una mediación fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Su presencia implica algunos cambios en las lógicas y rutinas en las que este se desarrolla en las aulas. Las pantallas son hoy el lugar en el que se conocen, interactúan, se divierten y se relacionan los alumnos, por lo cual no pueden estar fuera de la cotidianidad del aula.

¿Cómo usarla? ¿Su uso es igual al de un tablero o marcador? ¿Su presencia hace que haya énfasis distintos? ¿Cuándo debe hacer presencia? ¿Puede desplazar los libros y textos físicos? Estas son preguntas necesarias para entender el rol de la tecnología en el hecho educativo.

En este sentido me llamó la atención una noticia que leí ayer: “Las escuelas suecas dan marcha atrás en el uso de pantallas y vuelven a los libros de texto”. ElEducación de Suecia había digitalizado totalmente el proceso en el aula, buscando que los menores usaran la tecnología para realizar productos que les permitieran desplegar su espíritu. Pero se encontraron con que este uso sin límite de la tecnología en el proceso de formación desde la primaria, ocasiona algunos problemas, como el no aprender a escribir a mano y sus dificultades para leer lo que se escribe a mano; tienden a perder la fascinación, porque siempre quieren lo que no pueden tener.

Todo esto ha llevado a retrasar el desplazamiento de los textos físicos, ya que, según autores como Enric Prats, de la Universidad de Barcelona, “Sabemos que lo que más ayuda es la lectura en papel, sosegada, larga y si se acompaña de la voz, mucho mejor” cierro cita.

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Es interesante ir encontrando el momento de la tecnología. Las posiciones extremas siempre conducen a dificultades innecesarias; si caemos en el dogmatismo de que la tecnología sólo distrae en el aula y por lo mismo debe estar fuera, los niños y niñas, nativos digitales, estarán mal preparados para vivir en nuestra sociedad, pero si nos negamos a esperar momentos de maduración de sus procesos cerebrales y emocionales para usar la tecnología, corremos el riesgo de atrofiar algunas de sus habilidades necesarias. Hay pensar constantemente nuestra relación con la máquina.

Escuche aquí la opinión de Alberto Linero:

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