No se vota desde la inmediatez de los intereses sino desde la visión de país
La reflexión propone mirar el voto como una apuesta por el tipo de sociedad que los ciudadanos quieren construir.
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Este domingo es la contienda electoral y, como ciudadanos, todos debiéramos participar. Es la oportunidad para elegir a las personas que nos representen en el Congreso y, si lo deseamos, participar en las consultas interpartidistas. Quisiera proponerles cuatro criterios para que cada uno haga su discernimiento personal.
Votar desde el ideal de país que se tiene. No se vota desde la inmediatez de los intereses sino desde la visión de país en la que se quiere vivir. Cada voto es también una apuesta por el tipo de sociedad que queremos construir: más justa o más excluyente, más dialogante o más polarizada, más comprometida con el bien común o encerrada en intereses particulares.
Votar desde los valores que nos definen. No son los discursos ni las emociones los que nos tienen que motivar, porque estos son inconstantes. Tienen que ser los valores, como fuerzas permanentes que orientan nuestro proyecto de vida. Cuando elegimos desde los valores, no solo escogemos a una persona, sino que reafirmamos el tipo de ciudadanía que queremos ejercer.
Votar desde un discernimiento informado. La democracia exige ciudadanos que busquen información, que contrasten propuestas, que conozcan trayectorias. No basta con simpatizar con un candidato; es necesario preguntarse por su coherencia, por su historia pública, por la manera como ha ejercido el poder cuando lo ha tenido. Elegir implica tomarse el tiempo de pensar.
Votar desde la responsabilidad con el país. El voto no es solo un acto individual. Tiene consecuencias colectivas. Cada elección contribuye a definir el rumbo de la nación. Por eso votar no es un gesto trivial ni una costumbre automática: es una decisión con la que creamos el futuro.
En tiempos de polarización, cuando los discursos suelen simplificar la realidad y dividir a las personas en bandos irreconciliables, el ciudadano está llamado a ejercer su libertad con serenidad y responsabilidad. La democracia se fortalece cuando los ciudadanos participan, pero también cuando lo hacen con conciencia.
Este domingo tendremos en nuestras manos el tarjetón. Al marcarlo, hagámoslo libres y conscientemente. El país que elegimos es el país que habitaremos. Después no podemos culpar a otros de nuestras decisiones.
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