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Rebelión de las canas en el deporte: consagrados veteranos nos enseñan a no despreciar a los mayores

Me cuidaré de despreciar a alguien mayor que yo, porque puede tener un mejor desempeño y eso hay que admirarlo.

Albert Linero Instagram @PLinero.jpeg
Albert Linero
Foto: Instagram @PLinero

En los estadios, uno de los insultos que más se escucha contra algunos deportistas es: ¡Está viejo! Restregándoles la edad, insinuando que ya no pueden rendir lo suficiente.

Pasa que existe la certeza de que la juventud es el valor fundamental para la excelencia deportiva. Se vive una “neolatria” que profesa que un deportista que ha pasado los 35 años, entra en un declive en su rendimiento y debe ir pensando en retirarse.

Sin embargo, en estos tiempos en los que se rompen paradigmas y se nos muestra que la realidad va más allá de nuestros viejos axiomas, nos encontramos con casos como el de Tom Brady, que a sus 43 años acaba de ser la gran figura del Super Bowl; pero podríamos hablar también de Roger Federer, que con 39, sigue siendo un referente del tenis mundial; o de Zlatan Ibrahimovic, que igual a los 39, anota muchos goles y brilla en el Milán; también de Valentino Rossi, quien tiene 41 y continúa luciéndose en el motociclismo internacional; y ni qué decir de Lebrón James o el propio Cristiano Ronaldo . Son una auténtica rebelión de los llamados “viejos” en el deporte, una manera de mostrar que no es cierto que a los 40 se esté descartado para seguir triunfando.

A mí me gusta mucho, porque es una expresión de que el talento acompañado de la buena preparación y disciplina, es capaz de ir más allá de los límites que nos inventamos para descartar a los deportistas por su edad.

Estos casos, además, pone un tatequieto a quienes con mucha facilidad jubilamos a los otros, porque creemos que ya no alcanzan a dar su mejor rendimiento, olvidando que esta no es una decisión que tomamos nosotros, sino cada uno desde la conciencia que tiene de sus capacidades.

Realmente cada quién debe saber cuándo jubilarse, cuándo despedirse del ejercicio activo. Nadie es eterno y todos tenemos que aprender a renunciar en el momento indicado, tampoco está bien quedarse en las canchas viviendo de los viejos triunfos.

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Hay que aprender a renunciar. Recuerdo que alguna vez entrevistando a Julio Comesaña, le pregunté cómo supo que tenía que dejar de ser un jugador activo, y me dijo con su acento rioplatense: “cuando sabía lo que tenía que hacer, pero al intentarlo, ya un joven lo había hecho”.

Me cuidaré de despreciar a alguien mayor que yo, porque puede tener un mejor desempeño y eso hay que admirarlo.

Escuche la reflexión y la opinión de Alberto Linero en Mañanas BLU:

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