La senadora Angélica Lozano se refirió al reciente decreto presidencial que elimina la prima especial de servicios de los congresistas —una bonificación cercana a los 17 millones de pesos mensuales— asegurando que “el decreto es un camino que nunca se había previsto”. La congresista recordó que durante la última década se presentaron 18 proyectos en el Congreso con este mismo propósito: “Doce de reforma constitucional y seis de proyecto de ley. De modo que el decreto sí es algo novedoso”, declaró en entrevista con Mañanas Blu.
La medida, firmada por el presidente Gustavo Petro y el Departamento Administrativo de la Función Pública, entraría en vigor el próximo 20 de julio, afectando a quienes resulten electos en los comicios legislativos del 8 de marzo. Lozano celebró la decisión, aunque destacó que el proceso elegido por el Ejecutivo rompe con la tradición institucional: “Personalmente acompaño la decisión, pero sin duda el camino blindado es el de la ley o la reforma constitucional. Este abre una astilla que nunca se habló”.
Una lucha de una década por reducir privilegios
Lozano, quien ha liderado desde su llegada al Congreso la lucha por reducir los altos salarios de los legisladores, recordó los repetidos intentos frustrados por vía parlamentaria y ciudadana. “En el Congreso, diez años de intentos. El Senado aprobó la eliminación de la prima hace año y medio, pero la Cámara lo hundió al final del trámite”, relató.
La senadora también evocó la fallida consulta anticorrupción de 2018, que obtuvo más de 11 millones de votos. “Fue un logro colectivo por encima de todas las diferencias. Logramos el 32% de participación, faltando apenas un punto para hacerla vinculante”, señaló. Para ella, la eliminación de la prima recoge ese mandato ciudadano de austeridad: “Celebro el gesto del Gobierno porque recoge ese mandato que nos unificó por encima de las diferencias”.
Riesgos jurídicos y controversia institucional
Aunque Lozano destacó el contenido del decreto, alertó sobre su fragilidad legal y los posibles efectos colaterales. “Un decreto es más frágil; es de un gobierno. Y al ser así, deja la puerta abierta a demandas”, advirtió, señalando que la medida podría afectar hasta a 2.500 altos funcionarios cuyos salarios están vinculados al de los congresistas. “País de abogados que somos, habrá controversia jurídica y serán los jueces los que definan”, anticipó.
El decreto podría entrar en conflicto con la Ley Cuarta de 1992 y el artículo 187 de la Constitución, disposiciones que establecen el sistema de remuneración para congresistas, magistrados y demás altos dignatarios. “Por eso sorprende el decreto, porque nunca se habló de hacerlo vía ejecutiva”, puntualizó la senadora.
Debate político y suspicacias electorales
El anuncio del decreto coincide con el arranque del periodo electoral, lo que ha suscitado cuestionamientos sobre sus posibles fines políticos. Lozano misma expresó su sorpresa ante la oportunidad del anuncio: “La sorpresa la guardó para esta época de campaña, donde igualmente es válido, pero no deja de llamar la atención”.
En sus declaraciones, la congresista ironizó sobre la coincidencia entre la rebaja de la gasolina y el decreto durante la campaña: “La gasolina subió 8 mil pesos y ahora, mágicamente, en elecciones va a bajar 300. Una coincidencia, bueno para la gente, pero la gente no es boba”. Al referirse al ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, con quien ha tenido cruces públicos, señaló: “Él dijo que era una avivatada que el decreto entrara en vigor el 20 de julio. Yo le pregunto, ¿ahora ya no le parece avivatada?”.
Impacto político y llamado a la separación de poderes
La senadora también advirtió sobre la creciente concentración de poder en el Ejecutivo. Para ella, el uso recurrente de decretos muestra una tendencia preocupante del presidente Petro: “El presidente ha optado por los ‘decretazos’, por saltarse a las otras ramas del poder. Y el equilibrio institucional es clave para la democracia”, afirmó.
Lozano insistió en que el fortalecimiento del Congreso es fundamental para el equilibrio democrático: “Se necesita gente con criterio, que no se venda por ningún puesto, que actúe con rigor y argumentos. Colombia no puede avanzar al son de ningún caudillo”.