En entrevista con Sala de Prensa, el exalcalde de Bogotá y exministro Luis Eduardo Garzón analizó el panorama electoral colombiano de cara a las próximas consultas interpartidistas, lanzó duras críticas contra las coaliciones en competencia y defendió su aspiración al Senado por la Alianza Verde.
Garzón comenzó cuestionando el verdadero sentido de las consultas. A su juicio, estas no reflejan una auténtica correlación de fuerzas, sino una “sumatoria de debilidades”, en la que los precandidatos buscan posicionarse para negociar mejor después. “Las consultas tienen que desenmascarar los intereses de cada uno… es todo el mundo tratando de ubicarse para que el costo político sea lo menos posible”, afirmó.
Sobre la llamada “gran consulta” de sectores de derecha y centro-derecha, Garzón sostuvo que el uribismo es el gran beneficiado, con Paloma Valencia como figura central. “Sería una sorpresa que no ganara Paloma… el uribismo está haciendo su coalición sin levantar olas”, señaló, al destacar la ventaja que representa contar con una lista cerrada al Senado y una estructura partidista sólida. Incluso consideró posible que esa consulta supere los cinco millones de votos.
En contraste, fue especialmente crítico con la consulta de la izquierda, que calificó como un escenario de fractura interna. “Izquierda unida siempre es vencida porque nunca hay unidad… la antropofagia de la izquierda es impresionante”, dijo, recordando sus propias experiencias políticas. Según Garzón, lo que inicialmente parecía una consulta para definir un vicepresidente terminó convirtiéndose en una disputa directa por el liderazgo, especialmente tras las decisiones del Consejo Nacional Electoral.
El exalcalde también apuntó a la influencia del presidente Gustavo Petro en esta recomposición política. “Petro juega a que gane el que sea, con tal de que le dé cobertura y seguridad a ser expresidente”, afirmó, sugiriendo que Roy Barreras podría ser uno de los beneficiados de ese respaldo tácito.
Sobre la consulta de Claudia López, Garzón fue escéptico respecto a su impacto electoral. Estimó que difícilmente superará el millón de votos y cuestionó el costo-beneficio del mecanismo. “Esto ya se volvió una industria de avales, consultas y firmas… el unicornio electoral”, ironizó, al proponer una profunda reforma política para frenar lo que considera una proliferación de partidos sin solidez.
En cuanto a Sergio Fajardo, quien decidió ir directamente a primera vuelta sin participar en consultas, Garzón lo comparó con “un árbitro de un clásico: nunca hablan bien de él, solo cuando pita mal”. Aunque reconoció su discurso conciliador, advirtió que en un escenario tan polarizado “los escenarios como el de Sergio no son fáciles”.
Finalmente, Garzón reafirmó su identidad política y su apuesta por el Congreso: “Yo soy un tibio progresista… reivindico la paloma de la paz”, dijo, al cerrar una entrevista que dejó al descubierto no solo las tensiones entre bloques políticos, sino también las profundas dudas sobre la utilidad real de las consultas en el actual sistema electoral colombiano.