Ábrenos la puerta o tiramos una granada: relato de víctima en juicio a excoronel en la JEP
Una mujer que tenía tan solo 17 años y un bebé presenciaron cómo hombres uniformados golpearon a su marido, se lo llevaron y lo desaparecieron.
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El tercer día de juicio contra el coronel (r) David Herley Guzmán estuvo marcado por historias del conflicto. Una mujer, que tenía tan solo 17 años y un bebé, presenció cómo hombres uniformados golpearon a su marido, se lo llevaron y lo desaparecieron. Este hecho hizo parte de los 10 que dejaron 18 víctimas directas, entre ellas, menores de 13, 15 y 17 años en Ituango y Dabeiba.
Su nombre es Yudi Elena Piedrahita Torres, esposa de Rodrigo Humberto Torres Múnera, un campesino que se dedicaba a jornalear en varias fincas y fue una de las víctimas de los hechos ocurridos en noviembre de 2004 en el Cerro del Oso, del corregimiento de El Aro, en Ituango, atribuidos a miembros del Batallón de Contraguerrillas N° 79.
Durante el último día de juicio contra el coronel (r) David Guzmán adelantada por la Jurisdicción Especial para la Paz, la mujer contó que la madrugada del 19 de noviembre de ese año un grupo armado llegó a la casa en la que vivía con su marido y su niño de tan solo 15 meses. Sus integrantes se identificaron como miembros del Ejército Nacional, quienes buscaban armas en su hogar y señalaban a su pareja de relacionarse con ilegales.
“Llega un grupo armado muy violentamente y nos dicen, somos el Ejército Nacional, abran la puerta o tiramos una granada por la ventana. De inmediato lo cogieron, empezaron a golpearlo con las culatas de los fusiles. Uno de ellos me puso un cuchillo en el cuello y me dijo que en la primera mentira dijera me volaban la cabeza. Uno de ellos me dijo que se iban a llevar a mi marido y que nunca lo iba a volver a ver", relató.
La víctima narró que estando en ropa interior, así como también su pareja, tuvo que salir corriendo de la cama, fueron interrogados por separado y, en presencia de su hijo menor de edad, los trataron violentamente, se comieron la comida preparada y les saquearon lo que había en la despensa.
En su relato, la testigo aseguró lo siguiente:
"Tiraron el colchón al piso porque estaban buscando, supuestamente, armas que, según ellos, había en la casa. Buscaron armas por todos lados, se paraban encima de la ropa, pateaban todo, destruían todo con las botas, que estaban súper empantanadas, porque era una madrugada muy lluviosa. A mí inicialmente ellos me dijeron que eran del Ejército Nacional, pero cuando irrumpieron en mi hogar de la manera que lo hicieron y cogieron a Rodrigo y lo maltrataron como lo hicieron. Yo dije que no podian ser del Ejército, tienen que ser los violentos, los desalmados, los que matan por ver morir, porque el Ejército está para proteger”, relató.
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Pero lo peor vino después para esta madre, que a 30 días de lo ocurrido, y sin tener noticias del paradero de su marido, recibió una amenaza por parte de la guerrilla, que interpretó lo ocurrido como un montaje de Torres Múnera para unirse voluntariamente a los paramilitares.
Aunque a ojos de la comunidad de El Aro y de ella misma esto era imposible que fuera perpetrado por el Ejército, el cual está para proteger a la población, sólo pudo tener respuestas de lo que ocurrió 20 años después, cuando recibió una llamada de la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, en la que le informaron que habían encontrado el cuerpo de Rodrigo y le explicaron lo ocurrido.
Piedrahita dijo que, durante años, mantuvo la esperanza de que apareciera con vida, porque nunca escuchó que lo hubieran matado ni que hubiera sido encontrado. Aseguró que su hijo, a quien tuvo que dejar durante 8 años al cuidado de sus abuelos y quien ahora tiene 22 años, no podía creer que quienes retuvieron y asesinaron a su papá fueran hombres del Ejército Nacional.
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“Tanto para él como para mí, sigue siendo algo increíble”, respondió.
El proceso se adelanta en la Jurisdicción Especial para la Paz, porque el coronel retirado no aceptó los cargos por asesinatos y desapariciones forzadas de civiles presentados como bajas en combate en Ituango y Dabeiba, en 10 hechos que dejaron 18 víctimas, ocurridos durante su comandancia del Batallón de Contraguerrillas No. 79 entre 2004 y 2005.