Cientos de familias en Medellín celebran el comienzo de 2026 con los tradicionales sancochos
Desde temprano, vecinos sacan ollas enormes a la calle, improvisan fogones con leña o gas y organizan turnos para cocinar.
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Cada primero de enero desde muy temprano en muchos barrios de Medellín comienza a sentirse un aroma inconfundible: el del sancocho de leña. Más que un plato, esta preparación se ha convertido en un ritual colectivo de familiares y vecinos para recibir el año con abundancia y amistad.
Desde temprano, vecinos sacan ollas enormes a la calle, improvisan fogones con leña o gas y organizan turnos para picar, revolver y vigilar el caldo. El menú suele variar según el barrio y el presupuesto, pero hay ingredientes infaltables: yuca, papa, plátano verde, mazorca y un buen trozo de pollo, costilla, res o incluso gallina. El toque final lo ponen el cilantro fresco, la cebolla larga y, para muchos, el infaltable aguacate y el arroz blanco.
"Pone el agua con la carne, bien alineada. Ya se le va echando a paso el revuelto, el que se cocine más ligero. Plátano, yuca, papa, papa criolla, mazorca. Esta olla ya está más hirviendo. Mira la otra, esa la paila superdeliciosa, se se agregó más, siempre se hacen cuatro, más una vegetariana. Hoy se agregó una más... Esta tradición hace treinta y ocho años que la tiene nuestra gente, porque es un regalo de la casa para la comunidad. Y disfrutemos de un rico sancocho hecho en leña", destacaron los paisas.
La tradición tiene raíces profundas. Para algunos es herencia campesina traída por familias desplazadas desde pueblos antioqueños; para otros, una costumbre barrial que se fortaleció en épocas difíciles, cuando compartir era una forma de resistir.
El sancocho del primero de enero sigue siendo un acto de encuentro: se sientan juntos quienes se ven a diario y quienes solo coinciden en fechas especiales, se recuerdan anécdotas del año que terminó y se hacen votos sencillos pero profundos para el que comienza.