Un tiempo amargo están viviendo los 100 comerciantes y venteros que quedaron por fuera del estadio Atanasio Girardot para ventas durante los tres conciertos de Bad Bunny. La causa es la instalación del escenario del artista puertorriqueño en la tribuna Norte.
Según narró Diego Muñoz, presidente de la Asociación de Arrendatarios del Estadio, pese a que intentaron mediar con el empresario que adelanta este evento para que fueran reubicados, no se logró ni tampoco recibieron respuesta a un oficio enviado a la Alcaldía el pasado 5 de diciembre para que intercediera. Aseguró que vender en el espacio de gramilla tampoco está permitido, pues quien está al frente de este espectáculo tiene destinado este espacio para otras marcas que pagan por su presencia allí.
"Por parte de la Alcaldía de Medellín y del Inder se trató de buscar que nos dieran respuestas, pero no hubo ningún tipo de respuesta. Simplemente asignaron al empresario y el empresario simplemente toma la opción de si quiere o no reubicar la gente. Lo que está pasando con el empresario, es que él trae gente de Santander y nos estamos quedando desplazados totalmente", indicó a este medio.
Quienes también están esperando que haya una buena logística y organización son los vendedores de los alrededores de este escenario deportivos, que se quejan de que la última vez que hubo un concierto hubo un cerramiento de la avenida Centenario (carrera 74), lo que tuvo un grave impacto en las ventas.
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Marta Martínez, una de ellas, contó que debe surtir su negocio con al menos un millón de pesos, pero no lo ha hecho esperando confirmar si las autoridades adelantarán este cierre.
"Esperamos que la 74 no se cierre, porque si la cierran, no hay nada. ¿Por qué? La gente se nos detienen ahí afuera. La última vez que hubo concierto, mucha gente, pero toda desde la mañana, en la 74, ahí todos, con ese calor y no podíamos ni vender un jugo por encima de las vallas, no nos dejaban", detalló a Blu Radio.
Finalmente, desde el gremio de venteros del Estadio Atanasio Girardot aclararon que los precios en licores y gaseosas son fijados por el empresario que adelanta el evento que solo les paga comisiones, por lo que de haber un incremento exagerado recaería en este. En el último concierto una botella de aguardiente valía 300.000 pesos y una gaseosa (en vaso) 12.000.
De acuerdo con la Secretaría de Movilidad de la ciudad, no habrá cierres viales alrededor del estadio.