En Córdoba alertan por incrementos leves en el río Sinú; está inundando nuevas zonas
La crisis podría aumentar el número de poblaciones afectadas en el margen del río Sinú, en jurisdicción de Montería.
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Las predicciones no se equivocaron. El Caribe colombiano solo tuvo este miércoles y jueves una tregua ante estas lluvias atípicas que desde el pasado sábado afectan la región, pues el cielo volvió a soltar agua desde esta madrugada, especialmente en el departamento de Córdoba, donde las lluvias retomaron con fuerza afectando los niveles del río Sinú, los cuales ya habían empezado a descender.
Para los monterianos fueron horas de vela porque el agua volvió a avanzar sobre tierra seca, siendo que ya se contabilizaban 14 corregimientos y 5 veredas inundadas. Ahora, a esta situación se suman los corregimientos de Gusimal y Palomas, donde el agua está "siguiendo su cauce natural".
"Lo que está pasando en Guasimal , las Palomas y otros corregimientos y veredas de la zona rural duele. Son familias que hoy ven el agua entrar a donde está su historia, su trabajo y su vida diaria. Nuestra solidaridad y acompañamiento total con ellos. El río Sinú, tras varios días con niveles altos, rompió por zonas bajas en Las Palomas y Guasimal. El agua no está “apareciendo de la nada”: está siguiendo su cauce natural histórico", indicó en una publicación en X el alcalde de Montería, Hugo Kerguelén.
"Por eso es clave que los barrios de la margen izquierda urbana de Montería se mantengan atentos. El avance del agua es lento, pero continuo. Prevenir y actuar a tiempo es fundamental para proteger a las familias", agregó, siendo que se mantienen las alertas rojas y las sugerencias de evacuación hacia los albergues habilitados.
Por esto, muchos habitantes de esta zona de la margen izquierda urbana salieron den la madrugada de sus casas, a pesar de la oscuridad, para seguir haciendo muros de contención artesanal con sacos de fique llenos de tierra. La situación se torna cada minuto más frustrante, especialmente para los mandatarios a los que no les alcanzan ni las manos ni los recursos para evacuar a la población ribereña hacia las zonas altas, mientras ven cómo su comunidad lo pierde todo.
Hasta el momento, de acuerdo con la Unidad de Gestión del Riesgo, van 25 municipios afectados, lo que suma 27 mil las familias damnificadas solo en este departamento.