Hallan muerta en la calle a 'la cigüeña' que visitó Barranquilla: "Fue por causas antrópicas"
El animal estaba en una ruta migratoria, pero se habría quedado desorientada en los alrededores de la ciudad.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Las largas patas del ave jabirú que desde el pasado 23 de febrero se posaron en las calles de Barranquilla, ya no serán vistas de nuevo. Tampoco su plumaje blanco y brillante. Ni su pico negro y largo. Hará falta ver su cuerpo caminando elegante con un tumbao' como el de pocas aves, porque aquella, la más grande que habita América, falló en su instinto al buscar lo que no se le había perdido en la gran ciudad.
Su ausencia no es porque decidió continuar su ruta migratoria, que habitualmente realiza para buscar humedales donde abundan los peces y las ranas que le gusta comer. Más bien el encanto de Barranquilla que tenía 'atrapada' a la también llamada 'Cigüeña', no fue respondido con la misma amabilidad, pues "las acciones del hombre" acabaron con su vida.
Su sobrevuelo sobre las casas de diferentes sectores de la capital del Atlántico se convirtió en tema obligado de conversación y hasta la autoridad ambiental Barranquilla Verde tuvo que hacer charlas con las comunidades sobre lo que debían y no hacer con esta visitante inesperada. Intentaron capturarla, para llevarla a un humedal, pero sus amplias alas le aseguraban avanzar largas distancias con apenas unos aleteos, lo que dificultó su retención para evaluar su estado de salud.
Algunos afirmaban en las calles que se le había perdido su bandada o que quizás estaba esperando que le dieran comida. Era tan inexplicable su presencia y tan desatendido su cuidado, que hasta un habitante de calle la explotó comercialmente: la arraigó a una zona del centro de la ciudad con el suministro de comida a cambio de que se quedara allí, a espera de más alimento, mientras los curiosos pagaban por fotografiarla.
Su nobleza incomodó. A pesar de ser un ave caribeña, era diferente a lo que un barranquillero acostumbra ver en un plumífero. No era ruidosa como las cotorras ni temeraria como la María Mulata. Le faltó malicia indígena para responder ante el engaño y la explotación.
Aún así, 'la cigüeña' se volvió tan barranquillera que en sus últimos días de vida ya parecía un habitante más. Ni llamaban a la Policía ni se inmutaban los que la avistaban. En el suroriente, zona cercana al río, la observaban y hasta se preguntaban cuándo era que al fin se iba a ir. Muchos, no todos, pasaron de la euforia por su visita al hastío por su demora.
La última noticia fue la de su muerte. Entonces todos se indignaron. Aunque Barranquilla Verde no amplió las explicaciones sobre la causa de la muerte, determinaron que fue por acciones "antrópicas", es decir, por la intervención del hombre. Pudo ser un choque de carro, que se electrocutó con cables de alta tensión o que la golpearon. No anuncian investigaciones al respecto, a pesar de que la ley sanciona el maltrato animal.
Publicidad
Su cuerpo grita la violencia con la que la trataron. Parte de su pecho fue desplumado, sus alas quedaron extendidas y hasta fracturadas sobre el pavimento de una calle del barrio Rebolo. El vuelo de la salvación no pudo ser.