Restaurantes del Muelle 1888, en jaque por falta de clientes y gastos logísticos
El gremio gastronómico pide medidas urgentes a la Gobernación para salvar este corredor turístico.
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A pesar del auge que le ha dado el Muelle 1888 al municipio de Puerto Colombia en materia de turismo y desarrollo, este complejo gastronómico está a punto de sumergirse en una crisis frente al mar porque cada vez se hace más insostenible la operación de los restaurantes y demás establecimientos ubicados en esta nueva infraestructura.
En diálogo con Blu Radio, varios propietarios de los negocios denunciaron que aparentes choques y “falta de coordinación” entre la Gobernación del Atlántico, la Alcaldía de Puerto Colombia y la empresa Puerta de Oro, que está a cargo de la administración del lugar, son los que hoy tienen en jaque la operación de los locales.
Afirman que la administración departamental no ha terminado algunas obras, mientras que el municipio cada día limita más los accesos al Muelle y el operador Puerta de Oro no ejecuta como ellos esperan, para mantener a flote la operación.
Además, tenemos un costo muy alto en la administración y el arriendo, que nos están comparando como si fuéramos un centro comercial del norte de Bogotá o de los más famosos de Barranquilla, tarifas que son impagables y hemos trabajado un año año completo para pagarle al operador solamente arriendo y gastos de administración", expresó Fernando Raad, uno de los propietarios afectados.
"Hay obras pendientes que tienen que ser terminadas por la gobernación del Atlántico y proyectos como un plan estratégico de mercadeo y de posicionamiento que tiene que hacer el operador, para gestionar y promocionar el muelle a nivel nacional e internacional", agregó.
Estos inconformismos fueron manifestados por los restauranteros en una carta enviada a las partes involucradas y a los entes de control, en la que afirman que los constantes cierres viales ordenados por la alcaldía, falta de parqueaderos y baños, y otros aspectos logísticos han impactado negativamente la llegada de visitantes a la zona.
Piden, entre otros aspectos, un descuento del 20% en los cobros por concepto de contraprestación y del 50% cuota de administración para no tener que cerrar sus puertas y proteger los más de 450 empleos directos generados en este icónico lugar.