El alcalde de Barbosa, Marco Alirio Cortés, defendió la corraleja realizada el 1 de enero y acusó a congresistas y ambientalistas de politizar el evento.
Durante la realización de toda la feria y especialmente la corrida de toros, se registraron riñas, denuncias de maltrato animal y la protesta de congresistas y ambientalistas en la plaza de toros, que cuestionaron la legalidad y pertinencia del espectáculo.
El momento más polémico se produjo cuando el alcalde Marco Alirio Cortés se enfrentó verbalmente al congresista Cristian Avendaño, llegando incluso a sacarle el dedo, lo que provocó indignación y amplificó la controversia. Testigos reportaron insultos y lanzamiento de objetos, y fue necesaria la intervención de la Policía para garantizar la seguridad de los asistentes.
El mandatario defendió la realización de la corraleja y aseguró que los eventos forman parte de las tradiciones culturales de los habitantes de Barbosa, además de dinamizar la economía local.
“Estas protestas y cuestionamientos no buscan proteger la cultura ni a los ciudadanos; tienen un interés electoral, los mechudos esos no hacen parte del municipio, se trata de personas ajenas a Barbosa que desconocen nuestro arraigo cultural y buscan politizar el evento con fines partidistas”, señaló Cortés.
El alcalde enfatizó que la corraleja se realizó cumpliendo todos los requisitos legales y que quienes protestaron buscan sacar rédito político, desinformando a la ciudadanía sobre la legalidad del evento.
Frente a la polémica, la Procuraduría General de la Nación abrió una indagación preliminar para determinar si la Alcaldía de Barbosa cumplió con todos los permisos, documentos y pólizas de responsabilidad civil que garantizan la seguridad del espectáculo, así como para verificar si el municipio mantiene una tradición continuada e ininterrumpida en actividades taurinas, requisito contemplado en la normativa vigente.
El proceso busca esclarecer posibles irregularidades y, de comprobarse faltas, aplicar sanciones disciplinarias a los funcionarios responsables de la organización de la corrida.
La polémica evidencia la tensión entre quienes defienden tradiciones culturales y quienes promueven el bienestar animal y el cumplimiento de la ley. El gesto polémico del alcalde frente al congresista Avendaño amplificó la atención mediática, generando un debate nacional sobre la politización de eventos culturales.
Por ahora, el evento sigue bajo revisión de la Procuraduría, mientras la opinión pública y los actores políticos mantienen un intenso debate sobre la legalidad y pertinencia de las corralejas en Colombia.