“Él siempre nos llegaba de sorpresa”: padre de soldado santandereano muerto en Putumayo
Brandon Leonel Jiménez es uno de los tres militares santandereanos que fallecieron en el accidente del avión de las Fuerzas Militares en el que se movilizaban 126 personas.
Brandon Leonel Jiménez es uno de los tres militares santandereanos que fallecieron en el accidente del avión de las Fuerzas Militares en el que se movilizaban 126 personas.
Siguen conociéndose las historias detrás del trágico accidente del avión de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, siniestrado en zona rural de Puerto Leguízamo, Putumayo. En Santander, tres familias lloran las muertes del soldado profesional Luis Eduardo Blanco Hernández, oriundo de Aratoca; el cabo tercero Jhon Jairo Acuña Cruz, natural de Aguada; y el soldado Brandon Leonel Jiménez, de Puerto Wilches.
Para la familia de Brandon Leonel Jiménez, la noticia no solo representa una pérdida institucional, sino el quiebre de una tradición cargada de afecto y sencillez. Don Leonel Jiménez Villafañe, padre del militar y trabajador del mercado local donde se gana la vida vendiendo pescado, relató con la voz entrecortada que su hijo tenía por costumbre llegar de sorpresa a casa.
En esta ocasión, el joven soldado de 22 años de edad había coordinado con su compañera sentimental para aparecerse sin previo aviso, una travesura amorosa que solía terminar en abrazos y reproches cariñosos por no haber preparado una cena especial para recibirlo.
La mañana del accidente, Brandon habló con su prometida confirmando que el viaje estaba en marcha, pero pidió estricto silencio para que el factor sorpresa permaneciera intacto hasta cruzar la puerta de su casa en el barrio Arenal.
Mientras don Leonel y su esposa trabajaban en la plaza de mercado, los rumores sobre la caída de una aeronave militar empezaron a circular, pero la familia nunca imaginó que en ese vuelo viajaba el mayor de sus cuatro hijos. La realidad los golpeó con la fuerza de la tragedia cuando confirmaron que Brandon era uno de los ocupantes.
Accidente avión FAC en Putumayo
Foto: AFP
Ahora, en medio del vacío que deja este joven, la espera se traslada a las gestiones burocráticas en Bogotá. “Nos han estado llamando y me dijeron que tuviéramos paciencia, porque como eran muchos cuerpos de muchos soldados, entonces eso les iba a tomar tiempo mientras que podían reconocer a los demás soldados para dirigirlos a sus municipios o sus departamentos de origen”, expresó.
El sacrificio de estos tres santandereanos deja un hueco irreparable en sus comunidades. En Aratoca y Aguada, el sentimiento de pérdida es similar al de Puerto Wilches, donde hoy se recuerda a Brandon como un joven que, pese a su investidura militar, nunca olvidó la humildad que su padre le inculcó desde niño.
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La sorpresa que Brandon Leonel Jiménez le quería dar a su familia no pudo ser. El reencuentro que debió ser una fiesta terminó siendo un duelo nacional. “Él siempre nos llegaba de sorpresa. Me decía papá, sorpresa… llegué. Y yo le decía mijo, ¿por qué no avisaste? Para haberte hecho algo, para haberte esperado con algo, con una comida especial, y simplemente se reía.
Los padres del soldado Jiménez esperan que el cuerpo sea entregado en los próximos días para así poder darle el último adiós.