A la crisis de la salud que afecta Santander por cuenta de las deudas que mantienen las EPS ahora se le une una crisis hospitalaria que ya ha alcanzado un punto crítico. En cuestión de días, la demanda en las salas de urgencias de dos de las instituciones médicas más importantes de la región se ha disparado a niveles alarmantes, encendiendo las alarmas de las autoridades sanitarias y de la comunidad en general.
De acuerdo con el último comunicado emitido por el Hospital Internacional de Colombia (HIC), la ocupación en sus servicios de Emergencia y Trauma no solo no da tregua, sino que ha registrado un incremento sostenido que desborda por completo su capacidad instalada.
El panorama es sustancialmente más grave que el reportado a principios de mes. Al realizar un análisis comparativo con el balance del pasado 2 de julio, los datos actuales revelan un deterioro acelerado en la disponibilidad de recursos físicos y humanos.
La sede principal del HIC en Piedecuesta pasó de una sobredemanda ya preocupante del 270% a un asfixiante 320% de ocupación en la actualidad, lo que representa un aumento de 50 puntos porcentuales. Por su parte, el Instituto Cardiovascular de Floridablanca registró el salto más dramático de esta jornada, escalando de un 215% a un 380% de sobreocupación. Este repunte representa un incremento de 165 puntos porcentuales en la presión asistencial para esta entidad especializada, lo que pone en vilo la velocidad de respuesta para patologías de alta complejidad.
Ante este escenario de fuerza mayor, las directivas del HIC informaron que mantienen activos de forma permanente sus planes de contingencia. La institución se encuentra reconfigurando sus operaciones internas mediante el fortalecimiento de la capacidad de respuesta y la optimización estricta de los recursos disponibles. El objetivo principal, según el centro médico, es salvaguardar la continuidad de la atención bajo estándares innegociables de calidad, seguridad y humanización.
Frente a esta situación, la institución hizo un llamado perentorio a la comunidad para utilizar de manera adecuada la red de servicios de salud, enfatizando que es vital reservar las urgencias de alta complejidad exclusivamente para aquellos casos que comprometan la vida o requieran atención inmediata especializada.
Los expertos recuerdan que, para patologías menores o de baja complejidad, los usuarios deben acudir prioritariamente a los centros de atención primaria, puestos de salud y centros médicos de sus respectivas EPS, evitando así contribuir al embotellamiento de las salas de trauma que hoy operan a triple marcha en la región.