“El chu chu chu nos tiene aporreados a todos”: dramático relato de gerente de hospital de Itagüí
El gerente del Hospital San Rafael de Itagüí dijo que los trabajadores del centro hospitalario se están muriendo de hambre: "Hacemos vaca para comprar insumos".
Entre lágrimas y con voz entrecortada, el gerente del Hospital San Rafael de Itagüí, Luis Fernando Arroyave, relató la desesperante situación financiera de la institución que dirige. En entrevista con Mañanas Blu, el funcionario advirtió que su hospital, especializado en ortopedia y trauma, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia debido al incumplimiento en los pagos de las EPS intervenidas por el Gobierno, principalmente Savia Salud y Nueva EPS.
“Llegaban llorando: no tengo con qué comer, no tengo cómo pagar el arriendo, no tengo un aguinaldo para mi hijo. Y tener que decirles que no tengo con qué pagarles porque desde agosto no nos paga la Nueva EPS”, expresó Arroyave, visiblemente conmovido.
El drama retrata con crudeza el impacto de una crisis estructural que afecta a toda la red pública hospitalaria del departamento. Según cifras de las autoridades locales, las EPS adeudan cerca de 8 billones de pesos a los hospitales antioqueños, poniendo en jaque su funcionamiento y dejando a miles de trabajadores en la incertidumbre económica.
“Nos están dejando morir de hambre”
El gerente explicó que el hospital depende en un 90% de los pagos de las EPS, pero los giros “se hacen a discreción” y no de acuerdo con lo establecido por la norma. “Nos facturan lo que ellos consideran que nos pueden pagar, no lo que realmente debemos recibir. Desde agosto no nos giran, y eso nos tiene en una situación insostenible”, denunció.
Arroyave describió la situación del personal con crudeza: “Mi gente se está muriendo físicamente de hambre; comparten una coca entre tres para poder comer. Mucho personal me renunció en diciembre”. El gerente señaló que algunas auxiliares y enfermeras, en su mayoría madres cabeza de familia, han tenido que acudir a préstamos “gota a gota” para sobrevivir.
La deuda acumulada del hospital con sus proveedores y empleados ha llegado a niveles insostenibles. “Solo tres EPS intervenidas me deben 22 mil millones de pesos. Con esa plata solucionaría todos mis problemas, pero no nos llega un solo peso”, afirmó.
Insolvencia y sacrificio: el costo humano del colapso financiero
El Hospital San Rafael de Itagüí cuenta con 460 funcionarios, entre médicos, enfermeras, especialistas y personal administrativo. A ellos se suman trabajadores de empresas tercerizadas de vigilancia, aseo y alimentación, también afectados por la falta de pago. “Toda esa gente está sufriendo porque no he podido pagarles. Hacemos milagros para mantener el hospital limpio y seguro, pero ya no aguantamos más”, lamentó el gerente.
Ante la falta de insumos médicos, el personal del hospital ha tenido que improvisar. “A veces tenemos que sacar plata de nuestro bolsillo para comprar gasas o agujas. Incluso les pedimos a las familias que ayuden con los insumos para poder atender a sus pacientes. Es muy doloroso, pero no hay otra opción”, relató.
El colapso económico ha obligado al hospital a reducir cirugías en áreas críticas como la ortopedia, debido al alto costo del material quirúrgico. “No hemos podido comprar el material de osteosíntesis, los proveedores nos tienen bloqueados. Sin pago no hay cómo operar a los pacientes”, agregó Arroyave.
Un sistema al borde del colapso en Antioquia
La situación del Hospital San Rafael no es un caso aislado. De acuerdo con el propio gerente, todos los hospitales públicos de Antioquia están en la misma situación. En un grupo de chat que comparten gerentes de instituciones de salud del departamento, las quejas son constantes. “Nadie nos escucha. Ni el ministro actual ni la anterior ministra se han pasado por aquí. No han visto el sufrimiento del personal de salud”, subrayó.
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El impacto del retraso en los pagos trasciende lo financiero y afecta directamente la atención a los pacientes. “Tengo pacientes en UCI a punto de despertarse porque no hemos podido comprar los medicamentos para mantenerlos sedados. Otros llegan con enfermedades descompensadas porque las EPS no entregan los medicamentos que necesitan”, advirtió.
Hospital San Rafael de Itagüí
Foto: https://hsanrafael.gov.co/
Un alivio parcial que no soluciona la crisis
Tras su emotivo testimonio, Arroyave recibió una llamada del nuevo gerente interventor de la Nueva EPS, quien se comprometió a girar 1.500 millones de pesos al hospital. Aunque el anuncio representó un leve alivio, el funcionario fue tajante: “Eso es un pañito de agua tibia; no soluciona nada, pero al menos demuestra que alguien nos escuchó”.
El gerente recordó que en 2024 ya había tenido que gestionar ayudas con recursos personales y donaciones de alimentos para su personal. “De mi propio bolsillo saqué plata para comprar mercados. Fui a la central mayorista y, con el apoyo de algunos comerciantes, pude darle comida a mi gente. Pero ya no puedo más; el hospital no tiene de dónde sacar”, recordó.
“El chu chu chu nos tiene aporreados a todos”
En medio de su relato, Arroyave resumió el sentimiento colectivo con una frase que rápidamente se viralizó: “El chu chu chu nos tiene aporreados a todos”. Con esas palabras, el gerente sintetizó el desgaste físico, emocional y financiero que enfrenta el personal del hospital, símbolo del colapso del sistema de salud colombiano.
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Mientras tanto, los 460 trabajadores del Hospital San Rafael de Itagüí siguen atendiendo a la población más vulnerable del Valle de Aburrá, pese a los meses sin salario y la escasez de insumos médicos. “Lo hacen por vocación, porque son verdaderos héroes, enfatizó Arroyave. Pero los héroes también necesitan comer, también tienen hijos, y también se cansan”.