La educación superior atraviesa un punto de inflexión marcado por la globalización, la tecnología y los desafíos sociales contemporáneos. Así lo planteó el mayor general Javier Alberto Ayala Amaya, rector de la Universidad Militar Nueva Granada (UMNG), durante una entrevista en Blu 4.0, en la que expuso una visión ambiciosa y profundamente humana sobre el papel de las universidades en el mundo actual.
“El mundo no tiene fronteras, la tecnología ha logrado precisamente cruzar todos los límites de la imaginación y las universidades hoy tienen ese desafío de pensar de manera global”, afirmó Ayala. Esta idea resume uno de los ejes centrales de su rectoría: entender la internacionalización no como un lujo, sino como una necesidad estructural para formar profesionales capaces de responder a problemas locales con perspectiva global. En un contexto donde el conocimiento circula sin barreras físicas, la universidad, señaló, debe integrarse a ecosistemas internacionales de innovación, investigación y cooperación.
(cápsula embebida)
La visión del rector está respaldada por su propia trayectoria académica. “Yo he sido un privilegiado de entender que el mundo es pequeño”, dijo, al enumerar sus estudios en Suecia, Noruega, Italia, España y Estados Unidos, así como su paso por instituciones como Columbia University y el Instituto de San Remo. Esa experiencia personal se traduce hoy en una política institucional concreta: incrementar la movilidad internacional en un 450 %, una meta incluida en el plan rectoral de la UMNG.
Este enfoque ya se refleja en alianzas estratégicas con universidades de alto nivel. “Tenemos alianzas estratégicas muy fuertes con México, con Estados Unidos, con la Universidad de Texas en San Antonio”, explicó Ayala, destacando proyectos conjuntos en inteligencia artificial, ciberespacio y protección del agua. Uno de estos trabajos incluso recibió un premio superior al millón de dólares en cooperación con el Departamento de Estado de EE. UU., lo que evidencia el impacto tangible de estas colaboraciones.
Europa ocupa también un lugar central en la estrategia de internacionalización. “Tenemos alianzas con la Universidad Alfonso X el Sabio para usar sus hospitales de simulación”, señaló el rector, además de programas académicos que recorren varios países europeos y conectan a los estudiantes con escenarios históricos y jurídicos de relevancia mundial, como los tribunales de Núremberg o la Comisión Europea de Derechos Humanos. Estas experiencias buscan que los estudiantes comprendan los derechos humanos no solo desde la teoría, sino desde la historia y la práctica.
Pero la movilidad internacional, según Ayala, va más allá de los convenios. “La movilidad internacional es un cambio de mentalidad, es un cambio cultural”, afirmó. En ese sentido, destacó una política inclusiva que prioriza a estudiantes con alto rendimiento académico y a aquellos que nunca han salido del país. “Es muy lindo observar personas que en su vida pensaron que iban a viajar a otra parte del mundo tengan esta oportunidad”, relató, subrayando el impacto transformador que estas experiencias tienen en los estudiantes y en sus comunidades de origen.
La internacionalización también es bidireccional. “Hoy recibimos aquí en la universidad estudiantes de Chile, de México, de Perú… llegan a Colombia y no se quieren ir”, comentó el rector. Para la UMNG, abrir sus puertas al mundo implica consolidarse como un destino académico atractivo, con capacidades en áreas como ingeniería, derecho, medicina, economía, paz y seguridad.
Uno de los proyectos más ambiciosos es la creación, en Villa de Leyva, de un Centro Internacional de Derecho Operacional. “Queremos crear el centro internacional de derecho operacional más importante de América”, explicó Ayala, con la idea de convertir este municipio en un referente académico global en derechos humanos, derecho internacional humanitario y derecho operacional.
La visión global se complementa con una fuerte apuesta por el bienestar estudiantil. “El conocimiento no es para sufrir, es para disfrutar”, afirmó el rector, criticando modelos educativos basados en el miedo y el castigo. En su lugar, promueve una cultura académica centrada en la alegría, la motivación y el acompañamiento psicológico. “La universidad es su segunda casa, es su segunda familia”, dijo, al referirse a los programas de apoyo emocional y prevención del suicidio.
En suma, la rectoría de Ayala propone una universidad conectada con los grandes debates del mundo, comprometida con las regiones del país y consciente de que formar profesionales implica también cuidar a las personas. Una visión que redefine el papel de la educación superior en tiempos de cambio acelerado.