En su reflexión dominical, monseñor Rafael de Brigard invitó a los fieles a reconocer que el verdadero alimento del ser humano es el espiritual, pues es el que da sentido, dirección y propósito a la vida. Basado en el Salmo 118, destacó que la felicidad auténtica nace de vivir según la voluntad de Dios: “Dichoso el que con vida intachable camina en la voluntad del Señor… enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón”.
Monseñor explicó que Jesús, en el Evangelio de San Mateo, no vino a eliminar la ley, sino a llevarla a su plenitud, elevando el nivel de exigencia espiritual. Más allá de cumplir normas externas, el Señor invita a una transformación interior basada en el amor y la coherencia. Como afirma el Evangelio: “No crean que he venido a suprimir la ley… he venido no para deshacer, sino para traer lo definitivo”, y también enseña: “Si uno se enoja con su hermano, es cosa que merece juicio”.
Finalmente, el mensaje subrayó que el verdadero cristiano está llamado a vivir con integridad, amor y verdad, reflejando a Dios en cada acción. La fe se manifiesta en el respeto por la vida, el cuidado de las relaciones y la coherencia entre lo que se dice y lo que se vive. Por ello, Jesús enseña con claridad: “Digan sí cuando es sí y no cuando es no”.
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