Según versiones preliminares, ese día el magistrado se encontraba en compañía de un amigo y, de repente, un hombre ingresó al lugar, intimidó al político con un arma y le arrebató una cadena de oro.
Los uniformados que acompañaron las inspecciones realizadas por agentes del CTI de la Fiscalía determinaron que los cuerpos tenían las mismas prendas que ambos lucían el día de la desaparición.
Con esta operación se evitó la circulación de alrededor de 3,3 millones de dosis de cocaína en el mercado negro, cuyo valor podría alcanzar los 45,5 millones de dólares.
La huida desató una persecución a gran velocidad por diferentes calles de la capital risaraldense, en la que participaron varias patrullas en camionetas y motocicletas.