El proceso judicial por la muerte de Jaime Esteban Moreno, estudiante de la Universidad de los Andes, dio un nuevo paso este 18 de febrero, luego de que la Fiscalía acusara formalmente a Juan Carlos Suárez Ortiz y a Ricardo Rafael González Castro como presuntos coautores del delito de homicidio agravado.
Durante la audiencia de acusación, la Fiscalía dejó claro que no se logró ningún tipo de preacuerdo con los procesados. “Se intentó, a través de la Unidad de Justicia Restaurativa de la Fiscalía General, realizar el acercamiento, pero finalmente no se pudo llegar a ningún preacuerdo”, enfatizó la fiscal del caso.
Para la Fiscalía, las pruebas recopiladas permiten concluir que los acusados actuaron con dolo, al dirigir reiteradamente los golpes a una zona vital del cuerpo humano cuando la víctima se encontraba en completa indefensión. Por esta razón, Suárez y González fueron acusados por homicidio agravado, una conducta que contempla penas de entre 400 y 600 meses de prisión, es decir, entre 33 y 50 años de cárcel.
Durante la diligencia judicial, ambos procesados manifestaron su disposición a aceptar cargos, pero únicamente por el delito de homicidio preterintencional, una figura penal menos grave que la imputada por la Fiscalía. Sin embargo, esa posibilidad no fue avalada por el ente acusador, por lo que el caso continuará en la etapa de juicio.
La acusación se sustenta en múltiples elementos materiales probatorios, entre ellos testimonios de testigos presenciales, videos captados por celulares y cámaras de seguridad del sector, informes del CTI, dictámenes forenses y registros médicos de la atención de urgencias que recibió la víctima antes de fallecer.
El proceso judicial continuará el próximo 17 de marzo, a las 9:00 de la mañana, cuando un juez penal deberá evaluar las pruebas y determinar la responsabilidad de los acusados en la muerte del joven universitario.
Cabe recordar que Jaime Esteban Moreno murió después de que, en la madrugada del 31 de octubre de 2025, fuera golpeado en múltiples ocasiones por Juan Carlos Suárez y Ricardo González, quien presuntamente le dio una patada por la espalda cuando Moreno intentaba incorporarse, dejándolo en total estado de indefensión.
Como consecuencia directa de la golpiza, Moreno sufrió múltiples fracturas en el cráneo. El dictamen de Medicina Legal determinó que se trató de una muerte violenta tipo homicidio.