El ministro de Justicia encargado, Andrés Idárraga, defendió la denuncia penal presentada contra tres congresistas —los senadores J. P. Hernández y María Fernanda Cabal, y la representante Lina Garrido— por mensajes en redes sociales que, a juicio del Gobierno, alientan una intervención militar extranjera en Colombia.
En entrevista con Mañanas Blu 10:30, el funcionario sostuvo que ese tipo de llamados no solo serían delictivos, sino que ponen en riesgo las instituciones democráticas del país.
Idárraga explicó que Colombia atraviesa un momento institucional definido: “Estamos a seis meses de acabar un periodo presidencial, con infraestructura electoral en marcha, a menos de 60 días de la renovación del Congreso y a pocos meses de elegir un nuevo presidente o presidenta”.
En ese contexto, afirmó que “atacar, permitir, favorecer o promover una invasión” por parte de un gobierno extranjero contradice la defensa de la democracia que, dijo, alegan quienes emiten esos mensajes.
Según el ministro encargado, la denuncia busca que sea la Sala de Instrucción Penal de la Corte Suprema de Justicia la que determine si hubo conducta punible. “Aun siendo escenarios políticos, hay límites previstos en el Código Penal cuando se ponen en riesgo la existencia del Estado y la estabilidad institucional”, señaló.
Ante las críticas que plantean que el debate debía quedarse en el terreno político o electoral, Idárraga respondió que los funcionarios del Gobierno, salvo excepciones, no pueden involucrarse en disputas electorales, y agregó que no existen fundamentos jurídicos para sostener señalamientos como una supuesta persecución judicial internacional contra el presidente. Por eso, dijo, la controversia no es política, sino jurídica.
Qué consecuencias legales podrían tener los congresistas
Consultado por las consecuencias legales, el ministro indicó que, si la Corte encuentra mérito, las conductas podrían acarrear cárcel, aunque recalcó que solo la justicia puede establecer culpabilidad. “Estas personas deben enfrentar a la justicia con sus argumentos y explicar el sustento jurídico de calificar o promover actos que desequilibran las instituciones democráticas”, afirmó.
Idárraga también rechazó comparaciones con declaraciones pasadas del presidente Gustavo Petro en escenarios internacionales. A su juicio, no es un asunto de izquierdas o derechas, sino de estabilidad institucional.
“No podemos naturalizar que actores políticos promuevan que un país extranjero interceda sin fundamento jurídico en Colombia”, dijo, y agregó que, si autoridades de otro país consideran que existen méritos para investigar a un mandatario colombiano, corresponde a esas instancias proceder.
Frente a los cuestionamientos sobre libertad de expresión y el fuero parlamentario, el ministro sostuvo que, aunque los congresistas tienen amplias garantías para opinar dentro y fuera del Congreso, la jurisprudencia ha fijado límites. Citó decisiones judiciales previas en las que se ordenó enmendar afirmaciones hechas por parlamentarios cuando vulneraron derechos o excedieron esos márgenes.
Finalmente, Idárraga negó que la denuncia implique censura. Señaló que en Colombia existe oposición activa y crítica, pero insistió en que no hay “libertad absoluta” para promover acciones que, según su tesis, ponen en riesgo la democracia. “Sin apasionamientos, con respeto, que sea la justicia la que establezca si hay razones de peso para proceder o no”, concluyó.
Escuche la entrevista completa en el audio adjunto: