Un intento de feminicidio ocurrido el pasado 4 de enero de 2025 en el conjunto residencial Ciudad Central, en la localidad de Ciudad Bolívar, sur de Bogotá, dejó al descubierto no solo la violencia extrema ejercida contra una mujer, sino también las fallas en la protección efectiva a víctimas que ya habían denunciado a su agresor.
La mujer sostenía una relación sentimental de aproximadamente seis meses con el hombre, periodo en el que, según se conoció, comenzaron los episodios de violencia. Tras una agresión física, decidió terminar la relación, denunció los hechos y en diciembre obtuvo una medida de protección. Incluso se cambió de vivienda para evitar nuevos ataques. Sin embargo, el agresor logró ubicarla y llegó hasta su apartamento, donde la golpeó brutalmente mientras le decía: “Si usted no es mía, no es de nadie”.
Una vecina del conjunto, testigo clave de los hechos, relató cómo se encontró con la víctima pidiendo ayuda en condiciones extremas. “Ella vivía exactamente a tres apartamentos del mío. Yo no la escuché en el apartamento, sino cuando bajé las escaleras: estaba amarrada, desnuda y con golpes muy visibles en el rostro, pidiendo ayuda”.
La testigo explicó que decidió quedarse con la víctima mientras otros vecinos buscaban las llaves del apartamento. “Me quedé con ella para que supiera que había alguien ahí. Ella me decía que estaban cerrados, que él tenía las llaves”, recordó. Minutos después, lograron ingresar al inmueble.
Lo que encontró al entrar fue una escena que, según sus palabras, supera cualquier relato conocido. “Eso parecía sacado de una película. Todo estaba tirado, había sangre por todo el apartamento. Ella estaba en shock, amarrada, con cortes en la espalda, el cuello y la cara, y golpes que la tenían irreconocible”, afirmó. La mujer, añadió, tuvo que ser cubierta porque estaba desnuda tras la agresión.
La vecina también cuestionó duramente el procedimiento policial posterior. Según su testimonio, tres agentes ingresaron al apartamento con el agresor, quien había sido retenido por la comunidad. “La revictimización es terrible. La entran a un espacio mínimo con su agresor de frente, mientras él estaba tranquilo, sentado, hablando con los policías como si fueran amigos. Ella estaba acorralada, en shock, con miedo”, denunció.
De acuerdo con la testigo, la víctima reiteró ante los agentes que tenía una orden de alejamiento y que ya lo había denunciado en varias ocasiones. “Ella les decía: ‘Usted ya lo ha cogido y lo ha soltado’, incluso se sabía los nombres de los policías”, relató, señalando además que el agresor la miraba “con odio” y sin mostrar arrepentimiento.
Finalmente, la mujer hizo un llamado a las autoridades para que el caso no quede impune ni se reduzca a una cifra más. “Ella merece un proceso justo, sin revictimización. Que no se le exponga, que no se le cuestione. Siempre muestran a la víctima y no al agresor. La cara del mal debería estar en todos lados”, concluyó.