Habla por primera vez para Colombia Elkana Bohbot, el israelí secuestrado por Hamás
Tras 738 días de cautiverio en Gaza, Elkana Bohbot rompe su silencio en una entrevista exclusiva con El Radar de Blu Radio. Relata los horrores vividos bajo tierra, la fe que lo sostuvo y la lucha de su esposa por su liberación.
Por primera vez desde su liberación, Elkana Bohbot, ciudadano israelí que estuvo 738 días secuestrado por el grupo terrorista Hamás en la Franja de Gaza, habló públicamente para un medio colombiano. En conversación exclusiva con El Radar de Blu Radio, Bohbot revivió los momentos más duros del ataque perpetrado el 7 de octubre de 2023, su secuestro, los casi dos años de confinamiento en túneles y el proceso de reconstrucción emocional tras recuperar la libertad.
“Hoy me siento mucho mejor por poder estar de nuevo en casa”, afirmó Bohbot al iniciar el diálogo, visiblemente conmovido. Sin embargo, acompañó sus palabras con una reflexión sombría: “Hace apenas dos días regresó el último cuerpo de los secuestrados en Gaza. Saber que ya no quedan más rehenes allá me da una sensación de paz”.
El ataque del 7 de octubre: “Era un caos total”
Elkana recuerda con precisión el amanecer del 7 de octubre. “A las 6:30 de la mañana empezaron los misiles desde la Franja de Gaza”, relató. Aquella jornada se encontraba en el festival Nova, una fiesta electrónica al sur de Israel que fue una de las primeras escenas del ataque masivo. “Empezamos a ver personas que regresaban heridas de bala, y pronto nos dimos cuenta de que los terroristas ya habían tomado la autopista 232. Disparaban a todos los carros que intentaban escapar”, narró.
Junto a dos socios, Bohbot intentó ayudar a evacuar a los asistentes, mientras el pánico se multiplicaba. En medio del tiroteo, los atacantes “llegaron con camionetas Toyota, armados con RPG y rifles de asalto, disparando a todo lo que veían, incluso quemando cuerpos en el suelo”. Poco después, a las 8:30 de la mañana, fue capturado y llevado a la Franja de Gaza. “Tuve suerte de no morir allí mismo”, señala.
Rebecca González y su esposo Elkana Bohbot
Foto: Los Informantes
“Me humillaron, me golpearon y no me daban agua”
Bohbot fue uno de los primeros prisioneros trasladados al enclave. Relató que sus primeras horas de cautiverio fueron brutales: “Me abofetearon, me golpearon con las armas, no me dieron de comer ni me permitieron ir al baño. Fue una humillación completa”. Durante los primeros 49 días, lo retuvieron en distintos apartamentos destruidos por los bombardeos, hasta ser finalmente llevado a los túneles subterráneos, donde permaneció el resto del secuestro.
“Allí abajo pasé casi dos años. Perdí la noción del tiempo”, confesó. En esos túneles, los rehenes vivían en condiciones extremas, con escasa ventilación, sin luz natural y bajo vigilancia constante. “Nos dejaban ver televisión solo una vez cada dos semanas, el canal Al Jazeera en inglés. Era la única forma de saber algo de la guerra afuera”, recordó.
La incertidumbre y la fe
Lejos de su hogar, sin contacto alguno con su familia, Bohbot enfrentó el desafío psicológico de la incertidumbre. “Lo más difícil no fueron los golpes ni el hambre, sino no saber nada de mi esposa y mi hijo. Esa angustia me tenía al borde de la locura”, expresó. A lo largo del cautiverio, se aferró a su fe y a la esperanza de que “afuera alguien no lo olvidara”.
En efecto, mientras él resistía en silencio, Rebeca Bohbot, su esposa, encabezaba una intensa campaña diplomática y mediática internacional. Desde Israel y con apoyo en América Latina —incluida Colombia—, presionó para mantener el caso en la agenda pública. “Nunca supe que ella luchaba por mí, pero vi a un hombre en las manifestaciones con mi foto. En ese momento entendí que mi familia no se había rendido”, contó con emoción.
“Hamás se vengaba con nosotros”
El relato de Bohbot también da cuenta de la lógica de represalias que regía dentro del cautiverio. “Nos golpeaban porque creían que en las cárceles de Israel los palestinos sufrían lo mismo. Decían que era su forma de vengarse”, explicó. Los prisioneros sufrían agresiones físicas constantes y eran trasladados para evitar ser detectados por los operativos israelíes.
Elkana sobrevivió a los bombardeos, al aislamiento y a la violencia psicológica. Hoy, asegura que su historia es también un llamado a la memoria y la compasión. “Yo vi el infierno bajo tierra. Pero también vi que la fe puede mantenerte vivo cuando todo parece perdido”, resumió.
Elkana Bohbot, ciudadano colombo-israelí secuestrado por Hamas, ya se encontró con su esposa
AFP
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Una vida después del cautiverio
Ya libre, Elkana Bohbot escribió un libro testimonial sobre su secuestro, con el que busca narrar “la barbarie vivida, pero también la fuerza de resistir”. Su regreso a la vida civil, acompañado de su esposa y su hijo, ha sido un proceso lento y doloroso. “Estoy aprendiendo a dormir sin miedo, a disfrutar los pequeños sonidos del mundo exterior”, comentó.