El funcionario acudió al colegio Calasanz, ubicado en el barrio La Esmeralda de la capital, para participar en las elecciones legislativas. Para él, la jornada tuvo un significado especial: durante más de tres décadas de carrera militar nunca había podido votar.
La razón está en la propia Constitución colombiana. El artículo 219 establece que la Fuerza Pública, integrada por las Fuerzas Militares y la Policía, “no es deliberante”, lo que significa que sus integrantes deben mantenerse al margen de la política mientras estén en servicio activo. Por esa razón, la norma dispone que “los miembros de la Fuerza Pública no podrán ejercer la función del sufragio mientras permanezcan en servicio activo, ni intervenir en actividades o debates de partidos o movimientos políticos”.
Esta restricción busca preservar la neutralidad institucional y evitar que los uniformados participen en disputas políticas o electorales, garantizando así la imparcialidad de las fuerzas armadas dentro del sistema democrático.
La trayectoria del ministro explica por qué su voto llegó tan tarde. Antes de asumir la jefatura del Ministerio de Defensa de Colombia, Sánchez fue general de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y pasó gran parte de su vida profesional en las filas de la institución militar. Su nombramiento como ministro se produjo en 2025 por decisión del presidente Gustavo Petro, convirtiéndose en uno de los pocos militares en ocupar esa cartera en las últimas décadas.
Tras depositar su voto, Sánchez recordó que durante 35 años su papel fue otro: garantizar que millones de colombianos pudieran acudir a las urnas con seguridad.
“Durante 35 años arriesgué mi vida para que otros colombianos votaran. Es más, en estas elecciones incluso nos han asesinado a tres militares. Y gracias a esos tres militares, a la vida, al sacrificio de, de muchos policías y militares, los colombianos pueden ejercer el derecho a voto. Así que lo hagamos con transparencia”, afirmó.
El ministro también aprovechó el momento para enviar un mensaje sobre la importancia de la participación democrática y el respeto por el proceso electoral. En diferentes declaraciones previas, ha insistido en que el papel de la Fuerza Pública durante las elecciones es estrictamente institucional: proteger los puestos de votación, custodiar el material electoral y garantizar el orden público.
En Colombia, esta función implica un despliegue de miles de uniformados en todo el territorio para asegurar que los ciudadanos puedan votar sin presiones ni amenazas, especialmente en regiones donde operan grupos armados ilegales.
El caso de Sánchez ilustra una paradoja que durante años ha generado debate en el país: quienes protegen el proceso electoral no pueden participar en él mientras están en servicio activo. Algunos sectores han planteado proyectos de ley para permitir que militares y policías voten, pero la discusión continúa abierta debido a los temores de que esto pueda afectar la neutralidad política de las instituciones armadas.
Para el actual ministro, sin embargo, el momento de votar por primera vez representó más que un acto individual. Fue, según dijo, el cierre simbólico de una carrera dedicada a proteger la democracia desde el uniforme y, ahora, desde el liderazgo civil del sector defensa.