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No a la paloterapia: solo incentiva y justifica la violencia sin solucionar de verdad los problemas

Hay tres ideas falsas que aparentan ser verdad con respecto a eso de que a los golpes se hacen respetar los derechos del otro.

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Alberto Linero
Foto: cortesía.

La humanidad primitiva encontró en el código de Hamurabi, datado hacia el año 1700 antes de nuestra era, una manera de limitar la venganza y hacerla proporcional para que se dieran relaciones sociales y económicas que permitieran el desarrollo de las personas y las comunidades.

Luego, el desarrollo racional nos llevó a códigos penales y civiles para organizar las leyes y los castigos que garanticen los derechos humanos. No es fácil para nadie liberarse de la tendencia a vengarse y hacer de la violencia la solución a los conflictos.

Hay tres ideas falsas que aparentan ser verdad con respecto a eso de que a los golpes se hacen respetar los derechos del otro -eso que llaman “Paloterapia” y que vemos todos los días en redes, donde comunidades enardecidas por robos o agresiones, maltratan a los responsables. Estas son:

  1. “La violencia soluciona problemas. Si eliminamos al contrario seremos felices”. No sabiendo que siempre habrá enemigos y contrarios, lo cual hará que nos volvamos violentos constantes.
  2. Si el Estado no cumple su función de garantizar los derechos y brindar justicia, podemos tomarla por mano propia”, lo que implica no solo quedar expuestos a los más fuertes, sino cometer injusticias por desproporción o equivocaciones.
  3. “Los delitos son causados únicamente por causas inmediatas y facilismo de las personas”. Lo cual desconoce la complejidad de la vida en sociedad.

Por eso, me impactó la propuesta del concejal Jaime Andrés Beltrán, sobre la autoprotección con “paloterapia”, porque creo que solo incentivará y justificará la violencia y no solucionará los problemas. Entiendo el cansancio que la sociedad vive de la inseguridad, la falta de soluciones por parte del Estado, pero creo que aquí no hay una verdadera solución.

Mi opción de vida de seguir la propuesta existencial de Jesús de Nazaret, que se hace presente en el sermón de la montaña (Mateo 5-7), me hace entender que es desde la justicia social, la fortaleza de las instituciones y la aplicación de la leyes que se puede encontrar solución. Me acuerdo de la reflexión: - “Papá, si matamos a todos los malos, ¿solo quedamos los buenos? - No hijo, solo quedaríamos los asesinos”.

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