La nueva crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos por ahora pareciera controlada, a pesar de que en principio se habló de la posibilidad incluso de que se produjera la expulsión del país del encargado de negocios John McNamara.
El Gobierno del presidente Gustavo Petro decidió que por ahora no llamará a consultas al embajador en Washington Daniel García-Peña, aunque sí envió una nota al Departamento de Estado pidiendo una aclaración sobre la publicación de la foto de la discordia en la página de la Casa Blanca, en la que aparece una imagen generada con Inteligencia Artificial del presidente Gustavo Petro con uniforme de detenido, al lado de Nicolás Maduro, en un dossier preparado por la oficina del senador de origen colombiano Bernie Moreno.
La clave para que Colombia decida cuál es el siguiente paso, será la respuesta oficial del Departamento de Estado a la nota enviada por la Cancillería, más allá de las declaraciones del subsecretario Cristopher Landau. La tarea diplomática de los expertos colombianos en Washington será lograr una explicación formal frente a la incomodidad del presidente Gustavo Petro.
A la espera de una respuesta oficial, hay que tener en cuenta como un elemento clave para bajarle el tono a la polémica que el documento que detonó esta nueva crisis fue preparado por la oficina del senador Moreno y no por la Casa Blanca.
De manera simultánea, la diplomacia colombiana en Washington intenta mantener activos los canales de comunicación con el Departamento de Estado, a pesar de las dificultades ocasionadas por las crisis sucesivas y de manera paralela, hay una actividad intensa en las oficinas de los congresistas estadounidenses, tanto republicanos como demócratas, intentando meter en el congelador, la creciente tensión entre los dos países.