Capturan en Antioquia a ‘La Diabla’, cabecilla de red de trata ligada al Tren de Aragua
La ciudadana venezolana era requerida por la justicia peruana por delitos de trata de personas, explotación sexual, extorsión y homicidio calificado.
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La Policía, a través de la Dijin e Interpol, retuvo en Antioquia a Indira Enyiver Carrera Guevara, alias ‘Diabla’, señalada como una de las cabecillas de una red transnacional de trata de personas vinculada al Tren de Aragua. La captura se realizó mediante Notificación Roja de Interpol, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y con apoyo de Migración Colombia, a solicitud de las autoridades judiciales del Perú.
El director de Investigación Criminal e Interpol, coronel Elver Vicente Alfonso Sanabria, confirmó que la detenida es requerida por el Séptimo Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional de la Corte Superior Nacional de Justicia Penal Especializada del Perú, por los delitos de organización criminal, trata de personas, explotación sexual, extorsión y homicidio calificado. De acuerdo con las investigaciones, alias 'Diabla' haría parte de la estructura criminal 'Hijos de Dios', con injerencia en la ciudad de Chiclayo, departamento de Lambayeque.
Según el expediente judicial, entre junio de 2022 y enero de 2025, Carrera Guevara habría cumplido un rol permanente dentro de la organización, participando en la captación, traslado, retención y explotación sexual de mujeres y adolescentes, muchas de ellas extranjeras, contactadas mediante falsas ofertas laborales difundidas en redes sociales. Las víctimas eran trasladadas de manera irregular a Perú y alojadas en inmuebles usados como casas de acogida en Chiclayo y Pimentel, donde eran sometidas a cobros extorsivos, multas y explotación en las llamadas “plazas”.
Las autoridades peruanas señalan que alias 'Diabla' ejercía control, vigilancia y cobro de dinero en zonas de explotación sexual como el Parque Las Fuentes, el Óvalo Jorge Chávez, Mall del Sur, Cine Star y Gallo Más Gallo, además de otras provincias como Pisco, Huancavelica, Pangoa y Pucallpa. La estructura criminal recurría a agresiones, amenazas, extorsiones y homicidios, incluso con prácticas de desmembramiento y ocultamiento de cuerpos, como mecanismo de intimidación y control territorial.
La retención de la presunta cabecilla se logró gracias al intercambio oportuno de información y a la articulación operativa entre Colombia y Perú, reafirmando el compromiso de la Policía Nacional en la lucha contra la trata de personas y el crimen organizado transnacional, así como en el cumplimiento de los compromisos internacionales de cooperación judicial.